Cabildo de Arriba: la expulsión continúa por la Calle Alta

El próximo lunes se cumplen 18 años del desastroso derrumbe en la Cuesta del Hospital, con tres muertos en el siniestro. A pocos metros siguen cayendo edificios y aumentando los solares
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En la Calle Alta se suceden los agujeros, muy cerca de los solares que ya llevan tiempo existiendo en el Cabildo de Arriba. El derrumbe del número 14 de la Cuesta del Hospital se llevó, además, a Gumersinda, Chuchi y Teo. De eso han pasado ya 18 años, y el barrio sigue sin mejorar su aspecto.

En la Calle Alta ya cayó el número 11, después de idas y venidas en que los vecinos deseaban una solución, después de inspecciones de los bomberos, de promesas de regeneración que se alargaban en el tiempo, de una asociación de vecinos que se formó para hacer ver que era necesario actuar. Nada de eso evitó que ese edificio se cayera. Afortunadamente, sin desgracias personales, pese a que la información del Ayuntamiento llegaba con cuentagotas.

La conversación con un antiguo vecino de la zona que prefiere preservar su anonimato que ha tenido EL FARADIO denota dejadez por parte del Ayuntamiento, pero también un trato con los vecinos que resulta poco empático. Una vez desaparecido el número 11, el mal estado del 17 llevó a su demolición, que es el paso que se está ejecutando ahora con los números 9 y 13. Pero el Consistorio no hablaba de rehacer casas para los vecinos de siempre, sino que ha comprado las propiedades al precio que estimaba oportuno y a quienes vivían en esos portales, o tenían un local comercial, se les daba la opción de vender o pagar el derribo. En un barrio humilde, eso significa empujar a los ciudadanos a vender.

Todo esto después de un sinfín de reuniones con Gobierno de Cantabria y Ayuntamiento, que no han servido para conservar sus hogares o sus tiendas. Un cambio legislativo otorgaba plena potestad al Consistorio para liderar la regeneración del barrio. Finalmente, se dictaminó que los edificios corrían el riesgo de caerse y ahora es cuando se está ejecutando la obra (la de los números 9 y 13), a cargo de la empresa Palomera Obras y Proyectos S.L., pese a no presentar la mejor oferta técnica para llevarla a cabo.

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Uno de esos vecinos recuerda que el Plan ARU (Área de Regeneración y Renovación Urbana) estaba listo y contaba con dotación económica, pero no se ejecutó porque hacía falta una modificación puntual del Plan General de Ordenación Urbana. Anuncios hubo varios, los vecinos hacían caso de algunas de las indicaciones que se les realizaba por parte de las autoridades municipales para tratar de facilitar una solución, incluido acudir a un notario y dar poderes a una promotora que podía llevar a cabo ese Plan, pero las realidades llegan en forma de agujeros, tantos como solares se van acumulando en esta zona muy cercana al propio Ayuntamiento.

Desde la extinta Asociación de Vecinos del Cabildo, que se apagó por la desesperación de no llegar a ninguna solución potable para quienes viven y vivían allí, recuerdan que a la última reunión de la Comisión Mixta del Cabildo ni siquiera les invitaron.

Aún así, siguió habiendo un interés por saber qué es lo que iba a hacer el Ayuntamiento y las opciones que habría para poder comprar un piso en las nuevas edificaciones. Pero la conclusión ha sido su expulsión del barrio, para que ahora esas viviendas lleguen a manos nuevas. Con la promesa de que van a ser viviendas de protección oficial, pero esa ayuda no va a revertir en los vecinos del Cabildo de toda la vida. Sólo les cabe apuntarse a esas promociones y a ver si tienen suerte y les toca. Nada más. Algo que este antiguo vecino considera un absurdo. Una regeneración del barrio sin contar con los vecinos.

Sí apunta que hubo vecinos que recibieron ayuda al ser desalojados, porque se les trasladó a El Alisal, pero mantenían sus gastos de las casas donde no vivían porque no podían. Ahí tenían que seguir pagando sus alquileres, el IBI, les cobraban la Inspección Técnica de Edificios… Algunos pudieron volver, pero ahora ya se va a quedar el número 15 en solitario, porque ya no estarán el 9, el 11, el 13 y el 17. Portales donde había hasta pisos reformados que ni siquiera se han llegado a poner en alquiler, cuenta esta persona que vivía en el Cabildo. La pregunta es si los derribos de ahora no acabarán afectando a ese portal y si correrá la misma suerte que sus hasta ahora vecinos.

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