Matilde de la Torre, una de las españolas «más brillantes del siglo XX»

Miguel Ángel Villena, autor de ‘Republicanas’, bucea en la memoria de las mujeres diputadas, lamenta el déficit de memoria democrática y pide un espacio público de nivel con el nombre de la parlamentaria socialista cántabra
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La figura de Matilde de la Torre emerge como una de lass protagonistas de ‘Republicanas. Revolución, guerra y exilio de nueve diputadas*, el libro del periodista e historiador Miguel Ángel Villena publicado por Tusquets Editores, en el que reconstruye las trayectorias vitales, intelectuales y políticas de las únicas nueve mujeres que lograron ocupar un escaño en las Cortes de la Segunda República.

Matilde de la Torre

A lo largo de una conversación con EL FARADIO en la que por motivos obvios nos centramos en la periodista, esccritora y promotora de folklore de Cabezón de la Sal, Villena, ligado periodísticamente a EL PAÍS y colaborador de medios como ELDIARIO.ES reivindica de forma insistente la dimensión intelectual y humana de la parlamentaria cántabra, a la que sitúa entre las grandes figuras olvidadas de la historia contemporánea española.

“Las dos grandes sorpresas, Margarita Nelken y Matilde de la Torre, que me parecen dos de las españolas más brillantes del siglo XX y muy desconocidas”, afirma el autor, que asegura haber ido descubriendo nuevas dimensiones de Matilde conforme avanzaba la investigación hasta concluir: «si me apuras, Matilde todavía casi más que Margarita Nelken».

“Solo su talla de periodista, de escritora, de musicóloga, lo que hablábamos, de haber fundado un grupo como Voces Cántabras… son palabras mayores”, sostiene Villena, poco antes de la presentación de su investigación en Librería Gil. El periodista recuerda que el grupo coral creado por la diputada socialista actuó en 1932 en el Royal Albert Hall de Londres y también en Madrid ante el presidente de la República, Manuel Azaña.

Matilde de la Torre concluye su vuelta a casa

Pero más allá de su trayectoria política o musical, Villena se detiene especialmente en la calidad de sus textos periodísticos. “Tiene un libro que es una colección de crónicas sobre las Cortes republicanas durante la guerra… y son crónicas a la altura de Chaves Nogales o de Julio Camba”, afirma.

El autor explica que quedó especialmente impactado por algunos textos de Matilde de la Torre sobre la Valencia republicana, escritos durante el traslado de las Cortes a la ciudad mediterránea en plena Guerra Civil. “Describe la ciudad con una sensibilidad y un olfato periodístico impresionantes. Está describiendo una ciudad que es la tuya hace un siglo, pero es la tuya”, relata Villena, valenciano de nacimiento.

Para Villena, la escasa presencia pública de Matilde de la Torre responde a varios factores históricos y políticos acumulados durante décadas. “Yo creo que Matilde de la Torre tiene un triple olvido”, resume: como mujer, como republicana y como socialista, «demonizada» incluso por los suyos, ya que se alineó con el sector de Negrín, hasta el punto de que no se revocó su expulsión hasta 2008.

Sumamos otro: el territorial, al ser de Cantabria, una periferia política, hoy y entonces,  respecto a Madrid, por lo que Villena reivindica que se conceda Matilde de la Torre un reconocimiento público visible y de primer nivel, una estación de tren –como Clara Campoamor– o algún edificio muy simbólico que lleve el nombre de Matilde de la Torre”, explica.

CATALINA BÁRCENA, “LA PENÉLOPE CRUZ DE LA ÉPOCA”

¿Qué por qué hablamos de Catalina Bárcena en una entrevista sobre diputadas republicanas? ‘Mea culpa’, pero la actriz atraviesa también su propia recuperación tras décadas de olvido y su historia se entrecruza con la de la diputada María Lejárraga y la compleja relación que ambas tuvieron, personal y profesional, con el dramaturgo Gregorio Martínez Sierra

Villena lamenta además que tanto Lejárraga como Bárcena hayan acabado muchas veces reducidas a una lectura sentimental o casi de prensa rosa, pese a su enorme talla cultural y artística.

Sobre Catalina Bárcena, reivindica especialmente su dimensión como actriz. “Era como si hoy habláramos de Penélope Cruz. Era Hollywood, era una prima donna aquí”, afirma.

Catalina Bárcena, lista para salir a escena y sellar la “grieta” que el olvido dejó en la memoria colectiva de Cantabria y sus aportaciones a la historia del teatro

“UN DÉFICIT DE MEMORIA DEMOCRÁTICA MUY GRANDE”

La conversación, intentando sortear el ruido de maquinaria en Pombo, deriva pronto hacia una reflexión más amplia sobre la memoria histórica y la cultura democrática en España: “Yo creo que aquí ha habido un déficit de memoria democrática muy grande”, afirma, en un problema que explica por una conjunción de causas, desde el miedo que hubo, no sólo en la dictadura, sino en los primeros años tras la muerte de Franco, y por el sistema educativo y los medios de comunicación, hasta la actitud de una parte de  la derecha española respecto al pasado democrático y franquista.

“La supuesta derecha democrática española no ha hecho un ejercicio de fe democrática”, hasta el punto de que recientemente intentaron vetar una propuesta de reconocimiento en el Congreso a todas estas mujeres por la presencia de la comunista Dolores Ibárruri, cuya entrada como diputada tras la muerte de Franco entre aplausos de todo, incluyendo miembros de la derecha que tenían el franquismo más reciente que el PP, fue vendida como un símbolo de la Transición que tanto se abandera desde esas filas.

PIONERAS CON LEGADO

Publicado por Tusquets Editores, ‘Republicanas’ reconstruye las trayectorias vitales y políticas de Clara Campoamor, Victoria Kent, Margarita Nelken, Dolores Ibárruri, María Lejárraga, Matilde de la Torre, Veneranda García-Blanco, Francisca Bohigas y Julia Álvarez Resano. A través de sus biografías, el libro aborda cuestiones como el sufragio femenino, la educación, el sindicalismo, el exilio, la Guerra Civil, la represión franquista o el papel de las mujeres en la construcción de la democracia española.

Muchas de ellas compartían varios rasgos comunes: la pasión por la enseñanza y la cultura, la escritura y el periodismo, así como la implicación sindical y política en un contexto profundamente hostil para las mujeres, que no les impidió dejar un legado.  Kent llegó a elaborar un informe de Naciones Unidas  sobre las prisiones de mujeres en el mundo, Clara Campoamor fue clave para el voto femenino, de  Matilde de la Torre perviven sus textos e incluso el coro Voces Cántabras.

En cualquier caso, Villena considera que el principal legado de aquellas diputadas republicanas fue haber abierto debates y conquistado derechos que décadas después volverían a convertirse en pilares básicos de la democracia española. “En la República se consigue el derecho al voto de las mujeres, el derecho al divorcio, prácticamente la igualdad laboral o jurídica, el reconocimiento de la paternidad…”, recuerda el autor, que subraya el enorme salto político y social que supuso aquel periodo.

El periodista insiste en que muchas de esas conquistas quedaron interrumpidas por la dictadura franquista y no volvieron a plantearse hasta la Transición. “Hay un gran salto en los cuarenta años de dictadura y cuando llega la democracia vuelven a plantearse los mismos temas: divorcio, aborto, igualdad jurídica, igualdad laboral, igualdad salarial”, explica. Para Villena, ese paralelismo demuestra hasta qué punto la Segunda República fue un proyecto modernizador abruptamente cortado.

Más allá de medidas concretas o leyes determinadas, Villena cree que el gran legado de aquellas diputadas fue demostrar que los derechos democráticos no son permanentes ni irreversibles. “La conquista de las libertades y los derechos no es una cosa que caiga del cielo”, sostiene, incidiendo en que. “ellas demostraron que hay que pelearlo día a día: la libertad de expresión, los derechos de la mujer, los derechos de las minorías o de los trabajadores”.

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