ENTREVISTA

«La experiencia colectiva de ver una película en una sala de cine es un bien patrimonial que hay que conservar»

El director de la Filmoteca de Cantabria Mario Camus, Christian Franco, defiende el papel de las filmotecas en la preservación del patrimonio cinematográfico, el apoyo a los nuevos creadores y la extensión de la cultura audiovisual a todo el territorio
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La Filmoteca de Cantabria Mario Camus afronta una nueva etapa marcada por la conservación del patrimonio audiovisual, la ampliación de públicos y el respaldo al sector cinematográfico cántabro. Su director, Christian Franco, reivindica el papel de este tipo de instituciones no solo como espacios de exhibición, sino también como centros dedicados a la preservación de la memoria audiovisual y al impulso de la creación contemporánea.

En una entrevista concedida a EL FARADIO, Franco explica que llegó a la dirección de la Filmoteca hace tres años después de desarrollar una trayectoria de dieciséis años en el periodismo, al tiempo que mantenía una intensa actividad como investigador y programador cinematográfico. «Me estaba preparando toda la vida para esto», resume al recordar la decisión de abandonar un puesto estable para asumir la dirección de una institución que considera el destino natural de su trayectoria profesional.

Uno de los principales retos que identifica es el fortalecimiento del archivo audiovisual de la Filmoteca. En este sentido, destaca la incorporación de un sistema específico para digitalizar soportes magnéticos como cintas Betamax, VHS o Video8, materiales especialmente vulnerables al deterioro. Franco explica que hay poco tiempo para conservar estos documentos antes de que los soportes comiencen a presentar errores irreversibles. «Tenemos una ventana muy estrecha para salvar todo lo que podamos», señala. Para ello, la Filmoteca ha incorporado una mesa de escaneado diseñada específicamente para este tipo de materiales, una infraestructura que permitirá iniciar la digitalización de importantes fondos audiovisuales conservados por la institución.

Esta labor se suma a proyectos iniciados en etapas anteriores, como la recuperación de películas domésticas en formato Super 8 o la restauración de los primeros cortometrajes de Mario Camus, líneas de trabajo que la dirección pretende seguir desarrollando. Además de la conservación, Franco considera necesario reforzar la actividad editorial de la Filmoteca mediante la creación de una publicación especializada, un proyecto todavía en fase de diseño.

La extensión territorial constituye otra de las prioridades del centro. La Filmoteca Regional, que lleva proyecciones a municipios de toda Cantabria, representa aproximadamente una cuarta parte del presupuesto anual de la institución. Actualmente el programa alcanza de forma estable a unos 25 ayuntamientos, una cifra que aumenta gracias a la colaboración con la Red Cántabra de Desarrollo Rural, permitiendo llevar proyecciones hasta más de cincuenta municipios, muchos de ellos afectados por el despoblamiento.

Franco destaca especialmente esta iniciativa por acercar el cine a localidades donde hace décadas desaparecieron las salas de exhibición. Recuerda que las proyecciones se realizan en espacios muy diversos, desde iglesias hasta pajares o centros sociales, recuperando una forma de acercar el cine al medio rural que le recuerda a las sesiones itinerantes que conoció durante su infancia en Asturias.

La programación de la Filmoteca busca mantener un equilibrio entre la difusión del patrimonio cinematográfico y la necesidad de atraer nuevos espectadores. El director defiende que una filmoteca debe proyectar películas fundamentales de la historia del cine aunque su asistencia sea reducida. «Hay películas que quizá solo vean cinco o diez personas, pero forman parte del patrimonio cinematográfico y hay que seguir proyectándolas», afirma.

Junto a estos ciclos patrimoniales conviven propuestas dirigidas a un público más amplio, como clásicos contemporáneos o la Filmoteca Junior, dedicada al público familiar mediante sesiones gratuitas de cine de animación. También destaca la buena respuesta obtenida por algunos clásicos restaurados, capaces de atraer a un público joven interesado en descubrir estas obras en pantalla grande.

Para Franco, la defensa de las salas de cine constituye una misión fundamental. «La experiencia colectiva de ver una película en una sala de cine es un bien patrimonial que hay que conservar», sostiene. A su juicio, el consumo audiovisual cada vez más individualizado obliga a proteger también la experiencia compartida que supone asistir a una proyección.

Otra de las líneas de trabajo impulsadas durante los últimos años consiste en reforzar la colaboración con asociaciones culturales, festivales y entidades sociales. Franco considera que la Filmoteca debe convertirse en «la casa de todos», ofreciendo espacio a colectivos que desarrollan ciclos propios o desean organizar proyecciones y coloquios.

Esta estrategia también permite incorporar nuevos públicos que posteriormente conocen la programación habitual del centro. «Tratamos de plantar semillas para que crezca el público», resume. En esa línea se desarrollan colaboraciones con entidades como La Llave Azul, CineInfinito o la Alianza Francesa, además de diferentes asociaciones que utilizan la Filmoteca como espacio para presentar sus actividades.

La Filmoteca también mantiene una estrecha colaboración con la Cantabria Film Commission, la Productora Audiovisual Cántabra Asociada (PACCA) y diferentes programas de acompañamiento dirigidos a jóvenes creadores. Franco explica que cualquier cineasta que realiza un cortometraje encuentra en la Filmoteca un espacio donde estrenarlo en condiciones profesionales. Además, la institución participa en talleres de impulso al sector y colabora con iniciativas como el Lab del Norte, dirigidas a facilitar el desarrollo profesional de quienes trabajan en la creación audiovisual desde Cantabria.

El objetivo, señala, es contribuir a que los profesionales puedan desarrollar su carrera sin necesidad de trasladarse a otros territorios. «Lo que tratamos de hacer es generar el ecosistema más beneficioso para que no tengan que irse a Madrid o Barcelona», explica.

Durante la entrevista, Franco también recuerda uno de los momentos más especiales desde su llegada a la dirección: el homenaje al histórico proyeccionista Fidel García, jubilado recientemente tras décadas de trabajo en la Filmoteca. El director destaca el papel desempeñado por García, responsable de hacer posible miles de proyecciones en todo tipo de formatos y considerado una figura fundamental en la historia de la institución.

Con motivo de su jubilación, la Filmoteca organizó una programación especial compuesta por las películas elegidas por el propio proyeccionista y culminó el reconocimiento con una placa instalada en la cabina de proyección y una butaca dedicada a su nombre. Franco considera que este homenaje era una forma de reconocer el trabajo de quienes, desde detrás de la pantalla, han contribuido durante décadas a mantener vivo el cine como experiencia compartida.

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