Aroa Moreno reivindica la memoria como una cuestión de “higiene democrática” pese a las «arenas movedizas» que supone investigarla
La periodista y escritora Aroa Moreno Durán defendió este miércoles en FELISA (Feria del Libro de Santander y Cantabria) que la memoria no responde a un afán de revancha, sino a una necesidad democrática: “salubridad”, “higiene democrática”, “saber lo que pasó” y “ya no ajustar cuentas”.
La autora presentó en la Plaza Porticada –a pocos metros, por cierto, de donde estaba la comisaría más temida por los militantes antifranquistas– ‘Mañana matarán a Daniel’, publicado por Random House, en una conversación con la periodista Elisabet Felgueroso, durante la que explicó que su escritura nace a menudo de la necesidad de “comprender un territorio”.
En su obra, ese territorio ha sido Berlín, el País Vasco o, en este último libro, la sierra de Madrid, “mi casa”. Fue allí donde, según relató, la historia “se te pone delante”, al descubrir muy cerca de su entorno el lugar vinculado a los tres jóvenes ejecutados en septiembre de 1975, en las últimas penas de muerte del franquismo.
“Como no sabía esta historia, aunque sí me interesaba la memoria, empecé a escribir”, señaló la autora, que situó una de sus preguntas de partida en conocer “cómo era el país de mis padres”. En este sentido, apuntó que todavía existe “muy poco” conocimiento sobre el tardofranquismo y sobre los mecanismos de represión que siguieron activos hasta el final de la dictadura.
La conversación recorrió los fusilamientos y el clima represivo de los últimos meses del régimen: muertes de obreros en manifestaciones por supuestos “tiros al aire”, secuestros de medios, cambios legislativos y cárcel “por información”. Moreno Durán documenta cómo en 1975 se condenó y ejecutó a tres jóvenes en un país en el que el franquismo agonizaba, pero mantenía intacta su capacidad de castigo.
La escritora habló también de una violencia situada más allá de las sentencias de muerte. Recordó los autobuses organizados para jalear fusilamientos, la presencia de personas que se ofrecían voluntarias y su propia investigación sobre quién dio las órdenes o quiénes integraron los pelotones de ejecución, cuestiones que, según explicó, no siempre ha podido cerrar documentalmente.
“En un Estado en dictadura muere mucha gente a la que no le tocaba morir, por un lado y por otro; en este caso, mucho más por uno”, señaló. Uno de los momentos más duros llegó al hablar de las personas torturadas durante el franquismo. Moreno Durán explicó que ha conocido a víctimas que todavía “lloran cuando lo recuerdan”, una muestra de que aquella violencia sigue actuando sobre cuerpos y biografías.
De ahí su insistencia en recuperar el contexto. Frente a la imagen de una España como una “camisa sucia”, Felgueroso habló de “muchas manchas” y de la necesidad de “airear”. Moreno Durán recogió esa idea para defender que la memoria tiene que ver con la “salubridad” y la “higiene democrática”: no para ajustar cuentas, sino para saber qué ocurrió.
La autora describió el proceso de investigación como un terreno inestable: “Era todo el rato como caminar sobre arenas movedizas”. La frase resume las dificultades de reconstruir una historia atravesada por silencios, archivos incompletos, versiones contradictorias y responsabilidades nunca aclaradas, incluyendo pactos de silencio de los propios protagonistas o sesgos equivocados. En ese camino mencionó el papel del periodista Miguel Ángel Aguilar, que le facilitó documentación clave de unos hechos de los que fue testigo.
‘Mañana matarán a Daniel’ se sitúa entre la crónica, la investigación y la ficción para volver sobre las últimas ejecuciones del franquismo.
Aroa Moreno Durán nació en Madrid en 1981 y estudió Periodismo en la Universidad Complutense. Su trayectoria se mueve entre el periodismo, la poesía, la biografía y la narrativa. Es autora de poemarios como ‘Veinte años sin lápices nuevos’, ‘Jet lag’ y ‘Todavía una noche’; de biografías sobre Frida Kahlo, Federico García Lorca y Almudena Grandes; y de novelas como ‘La hija del comunista’, ‘La bajamar’ y ‘Mañana matarán a Daniel’.
Su primera novela, ‘La hija del comunista’, obtuvo el Premio Ojo Crítico de Narrativa en 2017 y ha sido traducida a varias lenguas. ‘La bajamar’ recibió el Premio Grand Continent 2022, s
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