“He sido ateo, comunista y sentimental”: la última despedida de José Antonio Velasco
José Antonio Velasco Crespo ha fallecido este 20 de agosto en Santander a los 76 años. Militante comunista y vinculado durante décadas a la izquierda revolucionaria, quiso que su esquela recogiera parte de su trayectoria política y también algunas frases personales con las que decidió despedirse.
Nacido un 14 de abril de 1950, él mismo señalaba, con bastante sorna, en una charla que impartió hace unos años invitado por la asociación Desmemoriados, que sus padres tuvieron el detalle de ponerle de nombre José Antonio y no otro. Comenzó a trabajar a los 14 años, algo que no era nada raro durante la dictadura. En 1968, con 18 años, entró en contacto con militantes del Frente de Liberación Popular (FLP) y del Partido Comunista de España (PCE).
Según el relato del propio Velasco, la lectura del libro ‘Nuevos enfoques a problemas de hoy’, de Santiago Carrillo, fue uno de los momentos que marcaron su incorporación a la militancia política. La obra fue publicada en 1967 por Éditions Sociales y abordaba, entre otras cuestiones, la estrategia política del PCE en el contexto de la dictadura franquista. Velasco señala que, después de aquella lectura, decidió “hacer la revolución” junto a miembros del grupo denominado ‘Comunismo’.
En abril de 1970 marchó a Madrid y desde allí se trasladó primero al País Vasco y posteriormente a Cataluña. Durante esa etapa entró en contacto con el Partido Obrero Revolucionario (PORE) y con Euskadi Ta Askatasuna (ETA), en su Sexta Asamblea. Después de realizar el servicio militar, regresó a Santander en 1976. Allí, de acuerdo con su propio relato, participó en la fundación de la Liga Comunista Revolucionaria (LCR) a nivel regional.
La presencia de Velasco en aquella organización también aparece documentada en la historia electoral de los primeros años de la Transición. En las elecciones generales de 1979, el Boletín Oficial del Estado recogió su nombre como cabeza de lista de la Liga Comunista Revolucionaria en Cantabria.
La trayectoria de Velasco ha sido recogida por Desmemoriados, asociación dedicada a la recuperación y divulgación de la memoria colectiva de Cantabria, dentro de su ciclo ‘Militancias’. En su archivo conserva el testimonio titulado ‘El compromiso revolucionario’, en el que el propio Velasco repasa su incorporación a la militancia y los distintos espacios políticos por los que pasó.
Precisamente desde Desmemoriados han comunicado su fallecimiento y han recuperado ese testimonio como forma de homenaje. “Agradecerle la generosidad que tuvo con nosotros y su larga trayectoria de militancia”, señala el colectivo en el mensaje difundido tras conocer su muerte.
La esquela que dejó preparada Velasco incorpora, además, una despedida alejada de las fórmulas habituales. “He sido ateo, comunista y sentimental. Ahora soy un despojo”, escribió.
También dejó expresamente indicado quiénes eran las personas a las que quería dirigir sus últimas palabras: su compañera, Ana Romo; su hija, Ana Velasco; y su nieto, David Otero. “Os quiero”, escribió. Para el resto de la familia dejó un abrazo.
Velasco pidió igualmente que su despedida mantuviera un carácter íntimo. Indicó que permanecería en el tanatorio el 21 de agosto hasta las 16:45 horas y que posteriormente sería incinerado en el Crematorio de Ciriego, en la intimidad familiar.
“No dirigiré la palabra a nadie. Con este susto se me ha ido la voz”, dejó escrito. A continuación, añadió otra frase que resume el tono de la despedida: “Creo no haber tenido enemigos”.
La última línea de la esquela recupera el lenguaje político que acompañó buena parte de su vida: “Queridos amigos: Salud y República (y cuando sea posible, Revolución)”.
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