La carabela, las boyas y la bahía

Tiempo de lectura: 5 min

|| Javier Mínguez Herrero ||

Hay algo casi perversamente hermoso en una carabela portuguesa.

Su cuerpo azul violáceo apenas sobresale del agua: hermoso y frágil, casi demasiado delicado para inspirar miedo. Y, sin embargo, este verano se ha convertido en uno de los peligros más visibles y fotografiados de la costa cantábrica.

El pasado sábado, en un día de sol, vimos una cerca de la playa de La Fenómeno. La gente salió del agua. Aparecieron los teléfonos. Se hicieron fotos. Se avisó a familiares y amigos. En cuestión de minutos, aquella forma translúcida había convertido una tarde cualquiera de playa en un pequeño acontecimiento.

Las advertencias, por supuesto, están justificadas. A 13 de julio, Cruz Roja había registrado 236 asistencias por picaduras de carabela portuguesa en Cantabria desde la primera, el 4 de julio. El Primer Sardinero y La Concha, en Suances, ya habían izado la bandera de peligro, y durante el fin de semana anterior Cruz Roja había atendido 135 casos en un solo día.

La carabela es peligrosa.

Pero cuando aparece, ocurre algo curioso: durante unos minutos, cambia nuestra manera de mirar el mar. Se avisa. Se izan banderas. Los socorristas vigilan el agua. Se recomienda salir del mar. Y, desde fuera, basta con mirar un poco más allá de las boyas para reparar en algo que normalmente pasa desapercibido: lo poco que queda de bahía cuando tantos usos tienen que compartirla.

El espacio destinado al baño es limitado, mientras que cada verano son más los usos y las embarcaciones que comparten el agua.

La bahía de Santander ocupa 22,42 kilómetros cuadrados y es un puerto en funcionamiento. En 2025 entraron en el Puerto de Santander 1.577 buques, que movieron más de 7,15 millones de toneladas de mercancías. Y, al margen de ese tráfico, está el que apenas percibimos porque ya forma parte del paisaje estival: lanchas motoras, veleros, embarcaciones de pesca, tablas de paddle surf y motos de agua, todos compartiendo el mismo espacio.

Esto resulta especialmente llamativo en Peligros y Magdalena. Las zonas de baño están diseñadas para separar a bañistas y embarcaciones. Las barreras se extienden unos 70 metros desde la orilla con marea alta, pero apenas unos 20 con marea baja.

Sobre el papel, todo parece razonable. En la práctica, una tarde de agosto con la playa llena puede parecer otra cosa: un pequeño parque acuático, pero sin toboganes, con motores alrededor y una normativa marítima bastante más compleja.

Las boyas mantienen fuera a las embarcaciones. También nos mantienen dentro.

Cuerpos apretados entre la arena y la línea de boyas. Gente nadando en todas direcciones. Peligros mide apenas 200 metros de largo por 70 de ancho. El mar empieza a parecerse menos al mar y más a una piscina de paredes invisibles.

No lo llamamos peligroso. Lo llamamos abarrotado.

La normativa marítima española reconoce el posible conflicto. Las motos de agua no pueden navegar dentro de las zonas de baño balizadas y, cuando deben atravesarlas por canales autorizados, tienen que hacerlo a un máximo de tres nudos, unos 5,5 kilómetros por hora.

Pero la bahía es finita.

Cada embarcación ocupa un espacio. Cada moto de agua necesita margen para maniobrar. Cada paddle surf, bañista y velero añade otra pieza móvil a una coreografía que, en los días de más afluencia, empieza a parecer menos un ejercicio de coordinación y más una evacuación perfectamente organizada.

Y luego está la carabela portuguesa. Sin motor y sin destino. A merced del viento y las corrientes.

El animal no está invadiendo Santander. Está respondiendo al mar. Somos nosotros quienes hemos llegado con motores, boyas, horarios y normas y después nos hemos convencido de que para eso está el mar.

Los peligros que producimos nosotros son distintos. Se pueden gestionar. Y, sin embargo, a menudo nos alarma más el animal que ha llegado a la deriva que el sistema abarrotado y complejo que hemos creado deliberadamente a su alrededor.

Lo inquietante de las carabelas de este verano no es que sean peligrosas. Lo son. Es la paradoja que encierra la propia palabra: ¿Qué queremos decir exactamente cuando llamamos peligroso a algo?

Santander siempre ha sido una ciudad marítima, y la bahía lleva mucho tiempo siendo lugar de pesca, transporte, comercio y trabajo. La cuestión no es si las embarcaciones pertenecen aquí. Evidentemente, pertenecen.

Lo que ha cambiado es la escala y la naturaleza de parte de lo que ahora ocupa el agua: lanchas motoras, motos de agua y otras embarcaciones recreativas que llegan con el verano, el ocio, el turismo y la expectativa de que la bahía tenga sitio para todo.

Nos hemos acostumbrado a considerar naturales unos usos del mar y perturbadores otros. Una carabela que cruza a la deriva la zona de baño es una intrusión alarmante. Una moto de agua forma parte del paisaje. Y una zona de baño abarrotada está simplemente llena.

Cabe preguntarse si, al intentar hacer de la bahía un lugar más seguro y fácil de gestionar, hemos terminado por concentrar demasiados usos en un espacio demasiado pequeño para todos.

Y en Peligros y Magdalena, detrás de las líneas de boyas, esa pregunta deja de ser abstracta.

Porque las boyas no solo delimitan el espacio en el que podemos bañarnos. También nos recuerdan cuánto queda.

Y no es mucho.

FUENTES

Ayuntamiento de Santander — Turismo de Santander. “Santander, presente en el 18.º Congreso Mundial de las Bahías Más Bellas del Mundo.”

https://turismo.santander.es/actualidad/noticias/santander-presente-en-el-18-congreso-mundial-de-las-bahias-mas-bellas-del-mundo

Boletín Oficial del Estado (BOE). Real Decreto 259/2002, de 8 de marzo, por el que se actualizan las medidas de seguridad en la utilización de motos náuticas. BOE núm. 61.

https://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-2002-4919

Cadena SER — Radio Santander. “Alerta por carabela portuguesa en varias playas de Cantabria: más de 236 personas atendidas por picaduras en lo que va de temporada.” 13 de julio de 2026.

https://cadenaser.com/cantabria/2026/07/13/alerta-por-carabela-portuguesa-en-varias-playas-de-cantabria-mas-de-236-personas-atendidas-por-picaduras-en-lo-que-va-de-temporada-radio-santander/

Castilla y León Económica. “El Puerto de Santander roza su récord histórico de tráfico en 2025.”

https://www.castillayleoneconomica.es/puerto-santander-roza-record-historico-trafico-2025/

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