Sanidad de Cantabria

por María Toca Cañedo Coordinadora de https://www.lapajareramagazine.com Presidenta del Ágora Solidaria Cultura y Memoria Luis Toca.
Tiempo de lectura: 8 min

Hablamos en ocasiones de los macronumeros, de los dislates que comete la derecha con lo público sobre todo en sanidad. Que esta se ha convertido en bocado precioso y preciado para el negocio de empresas privadas, es un hecho tan doloroso como lamentable. Repetir lo obvio puede ser aburrido pero necesario: las empresas tienen un objetivo prioritario, ganar dinero y a ello supeditan el resto de condicionantes que surgen en el desempeño de su labor.

La salud es algo muy serio para dejarlo en manos privadas, está claro incluso los que lo niegan o los que proclaman, con falsas premisas, la libertad de elegir. No, no existe libertad de elegir cuando se tiene un cáncer y el tratamiento cuesta cien mil euros. Ni tan siquiera tienes libertad de elegir cuando una artrosis de rodilla supone dolor intenso y perdida de movilidad mientras un tratamiento paliativo puede llegar a suponer unos mil euros, aproximadamente, cada poco tiempo y la pensión no excede de novecientos euros. No hay libertad cuando no se puede elegir por falta de medios.

Les hablaré de la experiencia vivida por mí en los últimos meses. Como a tantas personas que mantenemos una salud en buenas condiciones, pero el mordisco de la edad nos dobla en algún momento, he sufrido una galopante artrosis de rodilla cuyo dolor es insoportable, además de suponer una falta de movilidad considerable. Sigo el camino habitual de las que recurrimos a la pública. Petición de consulta, con los problemas derivados de una huelga médica intermitente, que quizá sea necesaria, pero que cuesta entender ya que el personal sanitario es uno y no entendemos el por qué los médicos solicitan trato especial. Nos supone demoras, que entendemos mientras el dolor y la falta de movilidad sigue afectando.

Conseguimos la consulta médica, las radiografías precisas, bajo dos cancelaciones, una de ellas sin aviso lo que supone desplazamiento a Valdecilla y espera de cuarenta y cinco minutos, hasta que consultamos a la enfermera.

-Oh, ¿no te han avisado? el médico suspendió consultas hoy.
-No, no sólo no me han avisado, sino que al sacar el tique la consulta está activada.
-Lo siento mucho, es que a veces las máquinas…ya sabes, se equivocan.

El tiempo…sacrosanto derecho que la administración pública se salta al antojo de una población demasiado mansa. Me quejo con visible enfado y pongo queja. Pero tengo que volver ¿Cuándo? quince días de demora. Con dolor. Con problemas de movilidad. Aguantando.

Al tornar a la consulta, llevo preparado el plan B porque son años de experiencias dolosas y un conocimiento preciso de cómo van las cosas en la Sanidad Pública en el presente. Mi medico confirma los temores.

-Cierto, lo que pensábamos, hay un desgaste total de cartílago en la rodilla derecha y parcial en la izquierda. Habría que ratificarlo con resonancia y ecografía.
-Perfecto ¿para cuándo la eco?
-Para octubre-estamos a mitad de mayo.
-¿Octubre? ¿bromeas?
-No, no se puede antes. Y luego la consulta de traumatología será no antes de un año.

Para cuando se me dice esto ya he cubierto el protocolo previo dictado por atención primaria. Inyecciones de corticoides, AINES fuerte (Enantium) para soportar el dolor y poder hacer una vida medio normal.

-Entonces ¿hasta dentro de un año tengo que seguir medicándome y privándome de una vida normal? Habiendo como hay alternativas que palian este problema como el ácido hialurónico incluso otras que es posible ignore ¿es eso lo que quieres decir.

-Sí. Lo siento mucho pero solo hay tres traumatólogos en Valdecilla, puedes imaginar el trabajo que tienen. Es imposible adelantar citas. Así estamos en la sanidad pública.

No tengo ni el recurso de enfadarme con el médico ni con el personal sanitario porque son víctimas del mal trato que ofrecen las autoridades competentes de Cantabria.

Por lógica, sintiéndome culpable de alta traición porque amo y defiendo a la sanidad pública, no me queda más que recurrir a la privada. Consulta en clínica que utiliza los paliativos lógicos para que mi vida continue como hasta ahora. Me lo puedo permitir, pero pienso ¿Cuántas/os pensionistas pueden realizar un desembolso mínimo de mil euros cada cierto tiempo para tratar una dolencia común y prevista ya que el índice de edad media de la población ha subido en los últimos años? Pienso también en pensiones de novecientos euros, en personas precarizadas que irán trasteando con AINES para seguir viviendo sin encontrar una solución, que es fácil y factible, a disposición solo de quien pueda pagar.

La reflexión es que nuestra sanidad, además de andar depauperada a conciencia, no es consciente de la subida del índice de vida que se ha producido. Les adjunto el dato de que en 1970 la media de vida era de 75 años y en 2026 es de poco más de 86 años. La pregunta es ¿ha tomado conciencia la Sanidad Pública del enorme porcentaje de personas que viven y vivirán con un problema fácilmente soluble de movilidad negándose a reciclar los protocolos? O mejor aún, negando la evidencia de necesitar más personal, tanto en atención primaria como en hospital.

Claro que lo saben, pero da igual. Negocio para la privada que revierte en puerta giratoria. Si lo dudan, revisen la historia personal del consejero César Pascual Media.

Por contraste me tomé la molestia de buscar información sobre los gastos que la misma comunidad, Cantabria, realiza en festejos taurinos, por poner un ejemplo ilustrativo. En 2026, el Gobierno de Cantabria ha destinado una partida específica de 41.000 euros en ayudas directas para la organización de espectáculos taurinos en zonas rurales poco habitadas. Imaginamos que creen que con un encierro con vaquilla o una capea la gente fluirá hacia la Cantabria profunda. Nada de medios de trasporte rápidos, de infraestructuras sociales (como centros de salud asequibles y bien dotados) y culturales. Toros y olé.
Seguimos.

El Ayuntamiento de Santander ha aprobado un presupuesto global récord de 265 millones de euros para 2026. Dentro de este marco, las partidas relacionadas con festejos son significativas:

• Festejos y Dinamización: Tradicionalmente, Santander destina entre 1,5 y 2 millones de euros anuales a la organización de eventos como la Semana Grande (Feria de Santiago), Navidad y Carnaval.

• Sector Taurino: Para 2026, el Ayuntamiento ha decidido duplicar su aportación a la Sociedad Plaza de Toros, alcanzando los 70.000 euros (frente a los 35.000 € de años previos). Este dinero se destina principalmente a la mejora y mantenimiento de la Plaza de Toros de Cuatro Caminos que suman a los más de 215.000 euros invertidos recientemente en la renovación del firme y drenaje del coso.

Si miramos Torrelavega las cosas son como siguen:

El segundo municipio de la región ha presentado un proyecto de presupuesto de 83 millones de euros para 2026 que se desglosan como sigue:

• Fiestas de la Virgen Grande: La partida para las fiestas patronales suele rondar los 500.000 – 600.000 euros.

• Eventos específicos: Por ejemplo, solo para la organización del Carnaval 2026, el ayuntamiento licitó un contrato de 13.711 euros.

Lejos de mi intención realizar una comparación demagógica de sanidad frente a festejos preguntándome cuántos traumatólogos se pueden contratar con ese dinero pero los datos están para sacar conclusiones.

Por no nombrar los casi trescientos millones de euros que la Consejería regalará al hospital Santa Clotilde, en manos privadas, para que realice una reconversión y modernización de sus infraestructuras con la consiguiente plusvalía en su cuenta de resultados. Resultados de empresa privada, of cours, que no revertirán en lo público puesto que el dinero se entrega a fondo perdido.

El desmantelamiento de la sanidad pública en Cantabria (en todas las comunidades pero hablo de lo que conozco y padezco) viene de muy atrás. Lejos de mí culpar “solo” a los gobiernos del PP, porque conocemos de sobra cuándo y cómo empezó a desmantelarse. Lo que es innegable es que el acelerón que produce el PP, en la descapitalización y privatización de nuestro patrimonio sanitario, es proverbial.

El PP trabaja para garantizar las ganancias millonarias de amigos de la sanidad privada. El PP (repito, no solo) se beneficia sin pudor de la privatización en forma de enchufes y puertas giratorias escandalosas.

Las personas usuarias de la sanidad pública importamos menos que un mojón a ciertos gobernantes que trabajan a favor del especulador sangrando la sanidad pública mientras se ofrecen unos servicios penosos que nos expulsan de la misma, a pesar de que fueron nuestros impuestos y las retenciones de nuestros ingresos quienes alimentamos lo que ellos expolian.

Porque la falacia está en pensar que la sanidad es gratis. Hemos adelantado el dinero en base a la conciencia social de aportar para quien lo necesite y cuando lo necesite. Mientras, el gobierno de la Comunidad de Cantabria realiza un expolio desvergonzado de lo nuestro en propio beneficio o de sus amigos.

Sí, en lo nuestro.

El hecho doloso que ejemplifica el problema, es que solo existen tres traumatólogos en toda Valdecilla. Imagino que la compensación con festejos taurinos y de los otros compensarán a la gente que les vota. Lo que les aviso es que no enfermen, y no cumplan años porque no hay posibilidad de mantener una calidad de vida. Mejor, implanten eutanasia a los sesenta años, de esa forma quizá puedan tener en vez de tres traumatólogos, solo dos. O uno. O ninguno. Y las ganancias de las privadas subirán como la espuma.
¡Ah! y mucho festejo taurino y de los otros, que eso alegra la vida, aunque duela la rodilla y se muera una de asco.

 

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