LA ENERGÍA DEL CAMBIO

«La política global es considerar a los migrantes el chivo expiatorio de todos nuestros males»

Esteban Beltrán, director de Amnistía Internacional España, participa el lunes en el Paraninfo de la Universidad de Cantabria en una mesa redonda sobre inmigración, convivencia y derechos humanos
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La situación de las personas migrantes y refugiadas, la respuesta de las instituciones ante las llegadas a Ceuta y el avance de los discursos de odio serán algunos de los asuntos que estarán sobre la mesa este lunes en Santander. El director de Amnistía Internacional España, Esteban Beltrán, participará a las 19:00 horas en el Paraninfo de la Universidad de Cantabria en la mesa redonda ‘Cantabria sin fronteras: inmigración, convivencia y derechos humanos’, organizada por Amnistía Internacional Cantabria.

El encuentro contará también con la participación de Mauricio Valiente, director general de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR), y Esther Castanedo, presidenta de la Sala de lo Contencioso Administrativo de Cantabria. La entrada será libre hasta completar aforo.

«Llama más la atención una persona faltona que una persona que argumente»

En conversación con EL FARADIO, Beltrán ha calificado la situación de Ceuta como uno de los principales ejemplos de las dificultades que encuentran las personas que buscan protección internacional para acceder a procedimientos legales. Según explica, en Ceuta y Melilla resulta «casi imposible» solicitar asilo de forma legal entrando por la frontera, mientras tampoco existe la posibilidad de hacerlo en las embajadas españolas en Marruecos. «Al final sólo deja la posibilidad de la gente de pedir asilo o saltando la valla o nadando», señala.

Para el director de Amnistía Internacional España, esta circunstancia ayuda a entender las situaciones que se producen posteriormente en las fronteras. Beltrán considera que una de las cuestiones prioritarias es identificar individualmente a las personas que llegan, especialmente a quienes puedan encontrarse en una situación de vulnerabilidad.

En este sentido, pone el foco en los menores y en las personas procedentes de países afectados por conflictos armados, entre ellos Sudán, Yemen, Eritrea, Mali o Palestina. También reclama que se garantice la presencia de intérpretes y asistencia jurídica para que puedan determinarse las circunstancias de cada caso. «No podemos deshumanizar a ese conjunto de personas que llegan», afirma. «Cada persona es un mundo». Por eso, defiende que debe escucharse individualmente a quienes llegan, determinar si necesitan protección internacional y establecer, en el caso de los menores, cuál es la solución que mejor responde a su interés.

Beltrán reclama además que los menores que permanecen en la calle sean identificados y trasladados a recursos adecuados, y que se agilicen los procedimientos administrativos y judiciales. Para ello, considera necesario disponer de abogados, intérpretes, fiscales y jueces suficientes. «La segunda parte es lograr arbitrar los procedimientos para entrevistar a la gente lo antes posible», apunta.

En este contexto, el director de Amnistía Internacional España insiste en que cualquier decisión de retorno debe estar precedida de un procedimiento individual. «No puede haber expulsiones sin procedimientos», recalca.

La organización también ha puesto el foco en el papel de las ONG que trabajan sobre el terreno. Beltrán explica que Amnistía Internacional no desarrolla principalmente tareas de asistencia directa, sino que centra su trabajo en la defensa de los derechos humanos, la incidencia y la documentación de posibles vulneraciones.

Por eso, considera especialmente preocupante que organizaciones que proporcionan alimentos u otros servicios hayan sido cuestionadas o hayan encontrado dificultades para desarrollar su trabajo. También señala los problemas que han sufrido periodistas desplazados a Ceuta para informar sobre la situación. «Cuando se criminaliza a determinadas ONG, nos preocupa», sostiene.

Una política europea basada en el rechazo

La situación de Ceuta se enmarca, según el análisis de Beltrán, en un problema más amplio relacionado con la política migratoria europea. El director de Amnistía Internacional España considera que la Unión Europea ha construido durante años una política centrada en dificultar la llegada de personas migrantes y refugiadas, en lugar de ampliar las vías legales y seguras. «La política europea es de rechazo», afirma.

En su opinión, esta estrategia no responde únicamente a cuestiones logísticas o de capacidad, sino también a razones electorales. Frente a ello, plantea que la migración debería gestionarse mediante vías legales y seguras y con procedimientos que permitan identificar las necesidades de protección de cada persona.

Beltrán cuestiona además que el objetivo de las políticas migratorias se mida por el número de personas que consiguen llegar a Europa. «El éxito no es hacer que lleguen menos», señala. A su juicio, el indicador debería ser el respeto de los derechos humanos. En este punto introduce otro de los elementos centrales de la entrevista: la utilización de las personas migrantes como argumento político. «La política global es considerarlos el chivo expiatorio de todos nuestros males», sostiene.

Beltrán considera que los discursos que presentan a las personas migrantes como una amenaza para la estabilidad económica, social o política terminan legitimando restricciones de derechos y pueden alimentar situaciones de violencia. Por ello, reclama que los mensajes basados en conceptos como «invasión», «cacería» u odio no sean asumidos como parte normal del debate público y que las agresiones racistas y xenófobas sean investigadas.

Respecto al papel de Marruecos en las entradas masivas en Ceuta, Beltrán señala que Amnistía Internacional no dispone de datos suficientes para determinar qué ocurrió en esta ocasión. Sí recuerda, no obstante, que la organización ha documentado durante años vulneraciones de derechos humanos contra población migrante y refugiada en Marruecos. También menciona la situación de la población saharaui y las denuncias de represión contra activistas, además de problemas relacionados con la libertad de expresión.

El director de Amnistía Internacional España sitúa así la cuestión migratoria dentro de un contexto más amplio en el que confluyen conflictos armados, persecución, desigualdad y ausencia de vías legales para buscar protección. En este sentido, reclama que Europa abandone las políticas centradas exclusivamente en contener las llegadas y avance hacia un modelo basado en vías legales y seguras, procedimientos de asilo efectivos y protección de los derechos humanos.

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