Santander se suma a la ola de movilizaciones estatal por el derecho a la vivienda

Después de toda esta semana con una acampada en la Plaza Porticada y en muchas otras ciudades de España, el sábado fue el día designado por los colectivos en defensa del derecho a tener un techo para realizar movilizaciones en decenas de ciudades
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Santander no ha sido excepción en cuanto a la movilización por el derecho a la vivienda. La chispa salto definitivamente al ver cómo se desahuciaba a Maricarmen Abascal, una mujer de 87 años que fue expulsada de su casa, la misma en la que llevaba 70 años viviendo. Suena a anomalía, como poco. Se debe velar por el derecho de una persona que, 70 años después de empezar a vivir en un lugar, quiere cambiarlo por otro. Pero tener que sacarla en camilla rumbo al hospital porque un fondo de inversión quiere quedarse con el piso para hacer lo que sea que quieran hacer con él, suena raro.

El fondo, de nombre Urbagestión, reculó y ha llegado a un acuerdo para que Maricarmen vuelva a casa cuando sea dada de alta. Más de una semana después del desahucio, sigue en una cama del Gregorio Marañón, el hospital que está a una manzana de su casa.

Primero fue la madrileña Puerta del Sol la que se llenó de tiendas de campaña. Sobrecogía el caso de Maricarmen, y también el despliegue y la contundencia policial en ese desahucio, que parecieron desproporcionados, con activistas arrastrados varios metros por el suelo. Violencia de una policía cuyos máximos jefes están en el Gobierno de España, quien dice defender a todas las Maricarmen.

La Puerta del Sol fue el pistoletazo de salida, como en el 15M. Otras muchas ciudades se han ido sumando a este malestar, y Santander no ha sido menos. El lunes pasado, con dudas por el escaso número de personas que eran, comenzó la acampada en la Plaza Porticada, abanderada por el Sindicato de Estudiantes. Tras una concentración y asamblea el martes en la Plaza del Ayuntamiento, el Sindicato de Vivienda también decidió quedarse a dormir bajo el cielo de la ciudad.

Es una acampada, como pasa con muchas otras, que ha ido aumentando con el paso de los días. Y es que lo de Maricarmen ocurrió en Madrid, pero pasa en todas partes y miles de veces cada año en España. Y no empezó el año pasado ni este. Ya son más de tres lustros en los que esto pasa muy habitualmente, sobre todo si consideramos que la vivienda es un derecho, aunque no sea de los más protegidos y no se pueda regalar. Una cosa es no poder regalarle una casa a cada familia del país y otra muy distinta dejarlos a la intemperie, teniendo que cambiar por completo el concepto de intimidad o de dignidad.

Se pensó en este sábado como día ideal para que el clamor de las plazas se hiciera sentir por todas partes. Se convocó sin saber lo que sucedería este viernes en el Congreso de los Diputados. Pretendía el Gobierno central aprobar  un decreto-ley con varias medidas que ayudaran, siquiera, a dar un cierto tiempo de respiro a muchas familias que penden de un hilo y que pueden ser desahuciados por sus caseros. El Gobierno acabó separando las medidas en dos decretos distintos, para que, al menos, una parte de esas medidas sí que vieran la luz. Pero eso ha dado igual. Ninguno de los dos pasó el corte obligatorio del Congreso y las soluciones de urgencia no han llegado. Ni siquiera las de urgencia. Se acerca el invierno.

La decisión del Congreso hace que las movilizaciones del sábado griten un poco más. En Santander, la convocatoria era la más cómoda para los acampados, frente a Delegación de Gobierno, en una de las esquinas de la Plaza Porticada. Pero no se ha quedado ahí, sino que se ha convertido en una manifestación que camine por el centro de la ciudad.

Protagonismo, lógico, de las personas de un bloque de viviendas de la calle Hermanos Calderón que tienen detrás a un fondo llamado Mosaic Propco que quiere echarlos. A todas. Mayores, menores, mujeres, hombres y medio pensionistas. Sin discriminaciones. Todas fuera. 107 viviendas de un barrio periférico de Santander. No se desaloja el centro de las ciudades, simplemente. Desde el Primero de Mayo siempre te queda irte a Muriedas, Revilla, Astillero, Maliaño, Renedo… Siempre puedes irte un poco más lejos para tratar de que las garras de la especulación no te hagan más que heridas que dejen una cicatriz de por vida.

Uno de los sitios por donde ha querido pasar la comitiva es el Cabildo de Arriba, ese barrio con una herida mortal en la Cuesta del Hospital y lleno de agujeros en forma de solares. El barrio de los juzgados, del Parlamento de Cantabria y que se asienta (aunque sea con cimientos un tanto endebles) frente al Ayuntamiento de Santander.

En la movilización han participado unas 5.000 personas, según los convocantes, que no han dudado en agitar sus llaveros. Es parte esencia del su vida. Un símbolo de que lo de Maricarmen ha removido las cosas, y muchas situaciones silenciadas empiezan a aflorar. Porque esto de perder la casa le pasa a mucha gente y son varias las personas que están perdiendo el miedo a contarlo. Muchas veces ocultamos esas heridas porque nos da vergüenza enseñarlas. Cuando ves que no estás tan sola, la vergüenza puede acabar apartándose para acabar reclamando el derecho a la dignidad que deberíamos tener todas las personas, lideremos unas obras en la ciudad para instalar una nueva galería de arte o durmamos en la Plaza Porticada y compartamos la comida con quienes esta semana duermen allí en tiendas de campaña.

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