LA ENERGÍA DEL CAMBIO

«El problema que tenemos en el presente es no haber aprendido del pasado»

Entrevista de la sección 'La energía del cambio', en colaboración con Solabria, la cooperativa comercializadora de energías renovables de Cantabria, con María Toca ante el primer aniversario del Ágora Solidaria Cultura y Memoria Luis Toca
Tiempo de lectura: 4 min

El Ágora Solidaria Cultura y Memoria Luis Toca se acerca a su primer aniversario. El espacio impulsado por María Toca cumple un año convertido en punto de encuentro para actividades culturales, debates, memoria y colaboración con colectivos sociales. Una trayectoria que su promotora resume como la materialización de un proyecto largamente acariciado: «cumplir un sueño y unir mi pasión por la cultura, la cultura en general y luego el activismo político y social».

Esta entrevista forma parte de ‘La energía del cambio’, la sección que EL FARADIO realiza en colaboración con Solabria, la cooperativa comercializadora de energías renovables de Cantabria. El propio Ágora Solidaria Cultura y Memoria Luis Toca es, además, socia de Solabria, dentro de ese vínculo entre proyectos que apuestan por la participación y la construcción de comunidad.

Para Toca, el Ágora nació con una idea clara: «una gota en el océano, una gota de colaboración». No se plantea como un proyecto basado en un liderazgo personal, sino como un espacio capaz de sumar a personas, colectivos y organizaciones. «Yo no soy nada amiga de los liderazgos personalistas pero sí de la comunidad», explica.

Durante estos primeros meses, esa vocación se ha traducido en la cesión de espacios para reuniones, presentaciones de libros, tertulias, charlas y actividades culturales. Entre ellas, recuerda el encuentro en los inicios del Sindicato de Vivienda de Cantabria o la colaboración con el podcast ‘Caminante’, dedicado a las historias de migración por Europa.

También han pasado por el Ágora propuestas vinculadas a la literatura, la poesía, los trastornos alimentarios, Palestina o la actualidad social. Su primer acto fue un recital de poetas palestinas a cargo de Pilar Salamanca. «Cada grupo que viene nos aporta mucho, aprendemos mucho y nos marca caminos para seguir adelante», señala Toca, que entiende la colaboración como una de las herramientas principales del proyecto.

Memoria para entender el presente

La otra gran pata del Ágora es la memoria. Toca considera que mirar hacia atrás permite comprender algunos de los conflictos que atraviesan actualmente la sociedad. En este sentido, pone como ejemplo el genocidio de Ruanda y lo relaciona con la propagación de los discursos de odio. «Ahora ya sabemos lo que ocurrió, ya sabemos que una idea por absurda que sea, por irreal, por mentirosa prende, si está muy repetida», sostiene.

Para la impulsora del Ágora, la memoria no debe quedar encerrada en el pasado, sino servir para interpretar acontecimientos actuales. «El problema que tenemos en el presente es no haber aprendido del pasado», afirma.

En esa línea sitúa también su preocupación por el crecimiento de los discursos xenófobos. Toca reivindica la necesidad de conocer las experiencias de las personas migrantes y cuestiona los relatos que vinculan inmigración y delincuencia. «Los datos avalan. En la población inmigrante española hay una realidad clarísima. Delinquen menos que los nacionales», afirma durante la entrevista.

Su reflexión parte también de la propia historia migratoria española y de los millones de personas que abandonaron el país durante distintos periodos del siglo XX. «Somos un país de emigrantes», recuerda, antes de reclamar una mirada basada en las condiciones materiales y en las historias personales de quienes llegan.

De la migración a la vivienda

La conversación aborda también la vivienda, otro de los asuntos que han ganado presencia en la agenda social y que Toca vincula con la historia reciente de Santander. En este punto recuerda especialmente a Amparo Pérez, la vecina santanderina que falleció en 2015 después de años de conflicto con el Ayuntamiento de Santander por la expropiación de su vivienda para la construcción de un vial.

Toca reivindica que el debate sobre vivienda debe contemplar tanto a quienes son propietarios como a quienes viven de alquiler. «El que alquila es propietario de esa casa porque está pagando mes a mes», plantea, antes de denunciar la conversión de la vivienda en un espacio de especulación.

Para la promotora del Ágora, estos debates tienen un punto en común: la necesidad de generar espacios donde las personas puedan encontrarse, escuchar posiciones diferentes y analizar los problemas sociales desde la experiencia y la memoria.

«Cuando nos bajamos de la tribuna y nos ponemos a pie de calle el diálogo es posible», sostiene. El Ágora pretende situarse precisamente en ese lugar: entre la cultura, la memoria, el activismo y la colaboración con quienes buscan espacios para reunirse, debatir y organizarse.

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