El caos y la mariposa
A menudo se igualan e identifican.
El efecto mariposa y la teoría del caos.
El caso (distinta palabra con las mismas letras) es que se pueden demostrar a nivel teórico de forma matemática.
Aunque no es fácil y lleva su tiempo.
No obstante, muy de vez en cuando, la realidad supera cualquier ensayo y teoría, y se salta los procedimientos intermedios, pasando directamente del enunciado del problema a la solución.
La teoría dice que un pequeño detalle que varíe las condiciones iniciales puede causar un gran cambio a largo plazo.
Pues no.
Un pequeño cambio (aunque trágico para quien lo ha padecido) en forma de un desahucio perpetrado en Madrid ha ocasionado una explosión política que hace necesaria una convocatoria de elecciones, para ver cómo se recomponen los trozos y qué clase de cuerpo resulta del rompecabezas.
En estos momentos, hay tanto polvo en suspensión, hay tanta gente que aún no sabe dónde está que es imposible, si se quiere ser serio, adelantar en qué estado de ánimo comeremos el turrón.
Porque el estado de ánimo dependerá de si acabaremos habitando un Estado de todos o de unos pocos.
Es increíble la influencia del poder mediático.
Lo sabemos y padecemos de sobra, con el bombardeo constante de bulos que infectan día a día nuestra cotidianeidad.
Y, de repente, una explosión de realidad nos presenta la verdad en vivo y en directo.
De repente, una «inquiokupa»
de nombre Maricarmen, tira por tierra todos los bulos que día tras día, mes a mes llevan años propagando los lacayos políticos de aquellos que gobiernan sin pasar por las urnas.
Una explosión de realidad que nos presenta nuestra propia hipocresía sin que en Cantabria hayamos hecho nada al respecto.
Porque, solo en el primer trimestre de este año, en Cantabria ha habido 37 Maricarmen. En un trimestre.
Y, que yo sepa, no hay desahuciados de primera y de segunda.
Y, que yo sepa, si apenas puedes pagar 800 €, da igual que te suban el alquiler a 1.100 o a 1.500 €.
Porque ninguna de las dos vas a poder pagar.
Y si te niegas a pagar más de esos 800 que te sangran todos los meses, y a llevar a tus hijos a vivir debajo de un puente, eres inquiokupa.
Lo eres porque lo dice el PP.
Lo eres porque lo dice la propaganda comprada en medios de supuesta información.
Lo eres porque un consejero ultra y fundamentalista como Roberto Media lo pregona a través de sus altavoces habituales, e incluso diseña una ley de vivienda para Cantabria, que sirve para perpetuar la situación actual en favor del rentismo usurero y la especulación.
En media semana, Media ha sido desenmascarado.
Y con él, aquellos que han sido sus voceros.
Y también, es un aviso a navegantes para quien se preste a apoyar y permitir una ley que llama inquiokupa a personas como las dos señoras de la calle Burgos que, hace 4 años y medio, se suicidaron cuando iban a ser desahuciadas.
Porque en esto, Cantabria ya llevaba adelanto.
Antes de Maricarmen, Santander tuvo a Mariángeles y María Mercedes.
Y cada año cientos de cuyo nombre nadie quiere acordarse.
Ni siquiera aquellos que son susceptibles de asomarse al mismo abismo.
Por eso es importante que cada ayuntamiento cuente con un PROTOCOLO que evite desahucios y haga frente a la emergencia habitacional, tal y como venimos reclamando desde hace tres años.
No ahora. Desde hace tres años.
Por eso hace falta desenmascarar a Roberto Media que culpa al Gobierno nacional de una ley de vivienda que en Cantabria no existe.
Las competencias están transferidas y el PP no aplica la ley estatal.
Quiere su propia ley de especulación con la vivienda.
No admiten lecciones en eso de poner la alfombra a bancos, fondos y rentistas.
Por eso es imprescindible que el actual bodrio presentado, al que no hay enmiendas que lo arreglen, sea rechazado y que la gente sea escuchada.
Porque de no ser así, el caos dejará de ser una teoría y se convertirá en realidad.
Llegados a cierto extremo, dará igual ocho que ochenta.