La valentía de decir que sí al Banco Santander
La alcaldesa de Santander, Gema Igual, ha reconocido por primera vez de forma explícita que el cierre al tráfico del paso bajo el arco junto a la que la sede principal del Banco Santander en el Paseo de Pereda responde a una petición directa de la entidad financiera vinculada a su proyecto museístico en ese edificio. La afirmación se ha producido en su intervención en el podcast *Maestros de la Excelencia*, donde ha situado la medida como una necesidad planteada por el banco para cargar y descargar las obras, entre otras.
La declaración supone un giro relevante en el discurso público mantenido hasta ahora desde el equipo de Gobierno municipal. Hasta la fecha, la alcaldesa no había explicitado en estos términos la motivación de la medida, pese a que se le había preguntado de forma expresa en distintos foros institucionales, incluido el Pleno del Ayuntamiento —el principal órgano de representación de la ciudadanía—. En esos espacios, las explicaciones ofrecidas se habían limitado a referencias genéricas al encaje de la actuación dentro de la implantación de la Zona de Bajas Emisiones (ZBE), sin concretar su impacto real en ese punto de la ciudad ni vincularla abiertamente a una solicitud específica del banco, y pese a que ni en la definición de la Zona de Bajas Emisiones, muy reciente, ni a sus balances de entrada, se había aludido a una peatonalización de la calle. Es más: el debate no surgió hasta que lo planteó la oposición (IU) y sólo fue confirmado, nuevamente, fuera de las instituciones que representan a los vecinos, en un foro de El Diario Montañés. Hasta la fecha, ni la alcaldesa ni su partido se habían atrevido a establecer esta relación, por otra parte evidente, en ningún tipo de foro expuesto al debate o la fiscalización, y sólo han hablado en eventos a medida o en los que fueran los protagonistas.
COBARDÍA Y VALENTÍA
Es un proyecto, el del museo con la colección de arte del Banco Santander, en el que fue el PP de la ciudad el que vinculó a los valores de valentía y cobardía. En agosto de 2020, el equipo de Gobierno reprochó, esta vez sí en el Pleno municipal, a la oposición de PSOE e IU su «cobardía» con este proyecto. ¿Por qué? Su portavoz, César Díaz, hoy presidente de la Autoridad Portuaria, consideraba que esa cobardía era por no apoyar un trámite que permitía el proyecto.
El trámite en cuestión era la modificación del Plan Especial de Protección del Conjunto Histórico Paseo Pereda, sucedía que tal y como había definido el Banco su propuesta, no cumplía con esas normas, así que lo que se planteó no fue cambiar el proyecto, sino cambiar las normas para que entonces sí encajara. El Banco pudo decidir varias alternativas para su idea, pero optó por un mirador y unas escaleras bajo el arco –parece obvio que antes de esa decisión el edificio tenía escaleras por dentro, y también que son escaleras de paso, no para exposiciones, por lo tanto, no imprescindibles para un proyecto–.
Conviene recordar que, pese a la primera persona del plural con la que la alcaldes habla del proyecto, en realidad es una iniciativa del grupo financiero. No hay licitación pública ni adjudicación pública, el papel de lo público en este caso fue decir que sí al cambio de la norma, literalmente a medida del Banco, y luego ya recaudar las tasas correspondientes. Por no haber, por cierto, no había necesidad de los votos de la oposición, ya que PP y Ciudadanos, entonces socios, se bastaban para sacar adelante el cambio de normas que satisfacía los deseos del banco presidido por Ana Patricia Botín.
La oposición, en cualquier caso, no rechazó el proyecto, sino que simplemente se abstuvo por la falta de información que se estaba dando –ahora confirmada–, en lo que para César Díaz suponía un acto de cobardía por no apoyar un proyecto que veía histórico .
La valentía, en consecuencia, estaba en decir que sí tanto al PP que manda en el Ayuntamiento como al Banco cuyos proyectos siempre se acogen entre aplausos y trámites agilizados, como recordará cualquiera que asistiera a los trámites para levantar el Centro Botín, que se sucedían en cuestión de días, o, con menos debate y menos voces para contarlo, la modificación de las normas de protección de El Sardinero para recoger una compraventa de terrenos entre dos buenos y poderososos vecinos, los Botín del banco y los Díaz de SADISA;
El Plan Sardinero recoge una compraventa de fincas entre los Díaz y los Botín
o el efecto de las escolleras de La Magdalena sobre un camino q ue atraviesa la finca de Elena García Botín.
Las escolleras servirán a Elena García-Botín para ‘sacar’ de su finca un camino público
EL PROYECTO FARO COMO SOLUCIÓN A LA CRISIS DEL COVID
No fue el único argumento que encontró el PP para defender el proyecto del Banco: en su ‘valiente’ intervención en defensa del Santander y sus deseos frente a las normas urbanísticas de la ciudad, César Díaz, que había sido concejal de Urbanismo, vinculó el futuro museo a las soluciones para la crisis económica ligada al parón de la actividad que supuso la, repasad las fechas, pandemia del COVID.
Lo cierto es que para esas fechas tanto el Banco de España como el Banco Central Europeo admitían el impacto del cierre general, pero a la vez pronosticaban una recuperación rápida al mismo año siguiente, en 2021, en cuanto se aliviaran o suprimieran las restricciones.
Y lo cierto es también que las obras del proyecto Faro no empezarían hasta, precisamente, 2021, y que hoy, en 2026, siguen sin estar finalizadas, por lo que, descartada la crisis poscovid de años que pronosticó el ingeniero-concejal, los hipotéticos efectos positivos e inmediatos en la economía sólo los ha visto en ese período tan necesaria la empresa elegida, Ferrovial.