SEGUNDA PARTE: Gentrificación y turistificación del barrio de Puertochico
El barrio de Molnedo se fue integrando progresivamente en el espacio urbano consolidado, a lo que contribuyeron en buena medida los tranvías establecidos precozmente en Santander (Delgado, 2019).
En 1883 la empresa del Tranvía Urbano de Santander puso en funcionamiento una línea para enlazar la estación del ferrocarril del Norte con la dársena de Molnedo, lo que podríamos considerar como una primera articulación suburbana de la ciudad. En 1889 se concedió licencia para establecer un nuevo tranvía a vapor que enlazara con la zona de playas pasando por el barrio de Tetuán, por lo que recibió, primero, el nombre de “tranvía de Tetuán” y, después, el de “tranvía de Pombo”.
La línea entraba en el barrio por la Calle de Molnedo y ascendía por la vaguada de Tetuán, donde atravesaba un túnel que fue construido ex profeso para llegar, sin necesidad de salvar excesivos desniveles, a La Cañía (Joaquín Costa) en El Sardinero.
Es evidente que su finalidad no era conectar el barrio de Tetuán, en el que tenía una sola parada antes del túnel, a cambio de convertir sus dos calles principales en vías férreas y de servir para la ubicación del edificio del cocherón, almacén y taller del tranvía, en la calle Tetuán. En 1908 se realizó la electrificación del Tranvía de la Costa, que también atravesaba una calle del barrio de Molnedo, la de Juan de la Cosa, por lo que se abandonó el paso del tranvía por el túnel de Tetuán en julio de 1912 y cinco años después caducó la concesión. El túnel de Tetuán desempeñó después una función de refugio durante la Guerra Civil y permaneció varias décadas cerrado y cegados sus accesos.

Tranvía de Gandarillas a su paso por Juan de la Cosa
La ubicación del barrio de Molnedo en un espacio urbano preeminente explica en gran parte que se le atribuyera la función de ser un nexo de enlace entre la nueva zona residencial balnearia de El Sardinero y el casco urbano burgués consolidado, el área de El Muelle, así como el desarrollo en paralelo de un proceso de gentrificación temprano, prolongado y continuado hasta el presente.

. Plano de Santander en 1918 enn el que son visibles las líneas de tranvía (en rojo)_España Regional
El cambio social y funcional era ya evidente en el Proyecto de «Ensanche hacia Oriente» presentado por Alejandro del Valle en 1885 que, aunque no se llevó a efecto, contenía el plan de apertura de las nuevas calles de Castelar y de Juan de la Cosa, alineadas con el muelle septentrional de la dársena de Molnedo y continuadoras de las principales calles de los ensanches burgueses de El Muelle. La misma configuración y funcionalidad desvelaba, al año siguiente, el Plan de Ensanche de José María Sierra así como el proyecto del arquitecto municipal Lavín Casalís en 1911. Más tarde toda el área de Molnedo y San Martín quedó incluida en el proyecto de ensanche de El Sardinero (1925) que, pese a no llegar a término en esta zona, proyectaba un nuevo trazado viario organizado a partir de la Calle de Canalejas y del Paseo de Reina Victoria. El Plan Comarcal de Santander de 1955 supuso la integración definitiva de estos barrios en el tejido urbano central y su densificación inmobiliaria mediante nuevas construcciones y la sustitución de las antiguas.

Calle de Casimiro Sainz en 1925
Al mismo tiempo se había iniciado la construcción en el barrio y su entorno de varios edificios de carácter institucional, como la Comandancia de Marina, la Diputación Provincial (1935), en la que se instaló el Museo de Prehistoria (1941), más tarde reconvertida en sede del Gobierno Regional. Se situaron también aquí varios locales dedicados al ocio social, como los cines Salón Victoria y Popular Victoria (conocido popularmente como el pulguero).
Al mismo tiempo la dársena de Molnedo, denominada ya de Puertochico, se convirtió en lugar preferente de celebración de pruebas deportivas. Junto a ella se erigió en 1906 un primer edificio con una estructura de estilo regionalista inglés, levantada sobre pilotes de madera, cuya finalidad era servir como embarcadero y lugar de reunión social. Este edificio fue incendiado el 10 de agosto de 1932 durante las manifestaciones de la huelga general contra el pronunciamiento del General Sanjurjo y, concretamente, en protesta por su uso identificado con las clases sociales más acaudaladas, aristocracia y burguesía. En 1933-1934 el Real Club Marítimo de Santander construyó el edificio que pervive todavía, diseñado por Gonzalo Bringas Vega, un ejemplar de arquitectura racionalista moderna calificado como Bien de Interés Cultural, que constituye en la actualidad otro icono del barrio de Puertochico.
El proceso de gentrificación se apoyó también en la dotación de equipamientos y servicios no solo para el barrio sino, principalmente, para uso de las clases sociales de mayor nivel adquisitivo del conjunto de la ciudad: colegios religiosos privados de los Escolapios y los Ángeles Custodios, Teresianas, Obra de San Martín, Centro de Formación Profesional María Inmaculada, Centro de Salud, mercado, etc.
En las nuevas funciones urbanas asignadas al barrio tenían difícil cabida las actividades ubicadas en él con anterioridad y la población que se empleaba en ellas y que residía aquí desde su origen. La actividad industrial, que había generado el barrio obrero, fue desapareciendo paulatinamente y la pesquera fue prácticamente expulsada de Puertochico mediante el traslado de los pescadores al nuevo Barrio Pesquero, construido en un extremo de los muelles de Maliaño por la Obra Sindical del Hogar en los años cuarenta. En consecuencia, el contenido social del barrio experimentó un cambio rápido y radical evidente en la estructura de la población activa que en 1965 mostraba ya un claro predominio del sector terciario (58,5%).

Calle de Tetuán_1988_Colección Palazuelos
La apertura de la Cuesta del Gas en 1949-1952 desvió en parte hacia el eje de Castelar y Reina Victoria la función tradicional del barrio de Tetuán de enlace y paso entre la ciudad central y El Sardinero. No obstante, dicha función no desapareció totalmente puesto que en 1959 se proyectó el trazado de un nuevo túnel peatonal y rodado que iría desde Casimiro Sainz a Las Llamas en El Sardinero, si bien se construyó mucho más tarde y no fue abierto hasta 1991. La nueva vía implicó la desaparición de algunos de los edificios tradicionales del barrio originario y la reorganización del trazado viario en el área de comienzo de la calle Tetuán, la más próxima a la entrada del túnel.
Entre los cambios más recientes experimentados por el barrio como continuidad del proceso de gentrificación expuesto, cabe reseñar la rehabilitación y reapertura del túnel del “tranvía de Tetuán”, en 2022, convertido otra vez en una nueva vía, solo peatonal en este caso, de acceso rápido a El Sardinero desde Puertochico.
En 2009 se procedió a la demolición del edificio donde se había ubicado el Gobierno Regional, sobre cuyo solar se está construyendo desde 2024 un enorme y espectacular edificio, diseñado por el estudio Mendoza Partida Arquitectos, con un coste de 5,3 millones de euros, para ser utilizado como sede administrativa del Gobierno de Cantabria y del Museo de Prehistoria y Arqueología.

Nuevo MUPAC_Infografía Ayuntamiento de Santander
Asimismo se ha proyectado la rehabilitación integral de la dársena de Puertochico por parte del Ayuntamiento de Santander y de la Autoridad Portuaria para recuperar el malecón que la cierra a fin de convertirlo en zona de paseo y poner en valor el espacio de su entorno, respetando parte de sus elementos identitarios originales. La licitación de las obras se hizo en 2025, con una inversión de 1,14 millones de euros, y su finalización está planeada para comienzos de 2026.
El desplazamiento de la actividad pesquera y de los propios pescadores dejó sin su uso originario a la almotacenía cuyo edificio fue reconvertido en el Mercado de abastos de Puertochico en los años cincuenta. Del edificio original solo se conservó la fachada que, desmontada piedra a piedra en 1983, fue trasladada al lado opuesto de la misma calle, al solar ocupado antes por la primitiva fábrica de gas y rehecha sobrepuesta al nuevo mercado recién construido.
Desde 1984 la parte superior del edificio adquirió la función de albergar el Centro Cultural Doctor Madrazo, así denominado en homenaje y reconocimiento al Dr. Enrique Diego Madrazo, oriundo de Vega de Pas (1850), quien contribuyó al establecimiento de los principios de la cirugía moderna en España (técnicas de asepsia y antisepsia contra las infecciones hospitalarias) aplicados en el centro médico que había fundado en 1896 en la actual calle de Santa Lucía de Santander, considerado vanguardista en su época. Todo esto no le salvó, sino más bien al contrario, de ser encarcelado a causa de su ideología liberal y socialista, con casi 90 años de edad, tras la ocupación de Santander en 1937 por el ejército de los sublevados contra el Estado de la II República.

Centro Cultural y mercado en los años ochenta del siglo XX
A partir de 2015 el edificio del mercado ha sido objeto de una reforma integral sufragada con dinero público para renovarlo y combinar los puestos de venta tradicionales con un área moderna de hostelería. Finalizada la restauración, se ha proyectado el uso de lo que queda de este edificio, hito identitario histórico urbano/local, para alojar un establecimiento de comida rápida de la cadena McDonald’s, que también representa una seña de identidad, en este caso de la cultura de otro país, en lugar de ubicar un mercado gourmet de productos de carácter y origen regional y local como en la mayor parte de los mercados tradicionales españoles rehabilitados.
Resulta innegable la discrepancia existente entre la función de la parte del edificio usada como Centro Cultural y la función hostelera predominante puesto que, incluso, el establecimiento de McDonald’s dispondrá de una terraza al aire libre en la propia plazoleta de acceso al Centro Cultural. La incongruencia es aún mayor si se considera la consagración a la mejora sanitaria del titular del Centro Cultural, el Dr. Madrazo, y la dudosamente saludable comida rápida del establecimiento hostelero proyectado. Es equivalente también la discordancia con las funciones desempeñadas de forma prioritaria en la actualidad en el propio barrio, vinculadas a la hostelería en bares y restaurantes de pequeñas dimensiones especializados en producto local/regional, fundamentalmente pescados y mariscos, entre los cuales el establecimiento de McDonald’s constituye un elemento extraño de difícil integración y desigual competencia económica. Todo lo cual explica el rechazo generalizado y la movilización de la mayor parte de los vecinos en demanda de memoria social y respeto para el patrimonio urbano santanderino que representa este barrio histórico.
Referencias bibliográficas
Delgado Viñas, Carmen. (2019). Evolución urbanística de una ciudad portuaria burguesa (Santander, 1750-1941). Revista ERÍA, 2019-3, pp. 285-330
Medina Saiz, Alfredo. (2014). Tetuán, Miranda, San Martín. Génesis, consolidación y evolución de un suburbio industrial de Santander. Ediciones Tantín, Santander.
Ochoa González, Nicolás (Kalín). (2007).El Puertochico que yo conocí. Ed. El autor y Ayuntamiento de Santander, Santander.
Sánchez Sanz, José Ramón (2006). Gentes de Sotileza. Ed. Valnera, Santander.
Simón Cabarga, José. (2001). Santander en la historia de sus calles. Librería Estvdio, Santander.
Hemeroteca
El Diario Montañés
El Faradio
Diario Alerta
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