El director de La Región que convirtió el periódico en una herramienta obrera
Luciano Malumbres no fue sólo un periodista asesinado en Santander, hoy hace 90 años. Fue un periodista vinculado al movimiento obrero que entendió la prensa como una herramienta al servicio de las luchas sociales, de las organizaciones sindicales y de la cultura popular. Cada aniversario de su muerte recuerda un crimen fascista cometido en vísperas de la Guerra Civil, pero también una forma de ejercer el oficio desde abajo, tomando partido por quienes se organizaban para defender derechos laborales y políticos.
Malumbres Francés nació en Palencia en 1890 y llegó a Santander tras su etapa como suboficial del Regimiento Valencia. Desde Marruecos empezó a enviar crónicas a ‘El Cantábrico’, según recoge la Fundación Pablo Iglesias, que también señala su vinculación con la Federación Obrera Montañesa y la Agrupación Socialista de Santander.
Su trayectoria pública no puede entenderse sólo desde el periodismo. Fue presidente del Ateneo Popular de Santander al final de la dictadura de Primo de Rivera y, en 1931, presidió la Sociedad de Oficios Varios. Esos espacios formaban parte de una red de organización, formación y sociabilidad obrera en una ciudad marcada por los conflictos laborales, el peso de las élites económicas y el avance de las derechas fascistizadas.
En 1933 asumió la dirección de ‘La Región’, una cabecera que bajo su impulso se convirtió en órgano oficioso de las organizaciones sindicales de la provincia, según la Fundación Pablo Iglesias. El periódico no se limitaba a informar sobre conflictos laborales desde fuera. Los seguía, los explicaba, les daba continuidad y los situaba en el centro de la vida pública
En sus páginas, la huelga, el salario, la represión patronal, el caciquismo o la violencia fascista no eran asuntos secundarios, sino parte de la actualidad cotidiana que incluso tenía su propia sección: Lucha de clases, al mismo nivel que actualidad o los anuncios y la opinión.
Algunas reconstrucciones históricas recuerdan que la cabecera fue modificando su subtítulo en los años treinta: de “Diario de la tarde de las izquierdas” a “Diario demócrata de la tarde” y, más adelante, “Periódico de clase”.
Su compromiso tuvo consecuencias. La Fundación Pablo Iglesias señala que sufrió cárcel y destierro en varias ocasiones. También había recibido amenazas, hasta el punto de que el Gobierno Civil llegó a disponer vigilancia policial para proteger la redacción y al propio director de ‘La Región’.
El 3 de junio de 1936, Luciano Malumbres fue tiroteado en el bar La Zanguina, en la calle del Martillo, donde solía jugar al dominó después de comer. El autor material fue identificado como Amadeo Pico Rodríguez, vinculado a Falange. Malumbres fue trasladado primero a la Casa de Socorro y después al Hospital Valdecilla, donde falleció el 4 de junio.
Diversas reconstrucciones del caso vinculan el atentado con las informaciones publicadas por ‘La Región’ sobre corruptelas y redes de poder locales, en especial por la trama de la SAM, industria láctea que había sumado mucho poder en un momento en que el mundo ganadero estaba más próximo al obrero.
El asesinato quedó después atravesado por el golpe militar y la guerra, que impidieron una investigación plenamente esclarecedora e incluso afectaron a su recuerdo: Malumbres no fue una víctima de una guerra a la que se hubiera opuesto con la misma rotundidad con la que denunciaba los abusos patronales y el fascismo en las calles .
La ejecución de Malumbres, «el amigo de los obreros», provocó una respuesta obrera y ciudadana multitudinaria, con asistencia masiva a su entierro, convertido prácticamente en una manifestación y en la que restos de la memoria recuerdan una cancioncilla popular en su honor. Hubo una huelga y una colecta para ayudar a su pareja, Matilde Zapata, que ya estaba implicada en ‘La Región’ y que a su muerte asumió su dirección (entre exacerbadas críticas a su hipotética radicalización que hoy vemos más como prejuicios a su condición de mujer liderando un proyecto, teniendo en cuenta que estabámos en 1036, en un momento de ideologías firmes). Ella misma fue detenida por los franquistas y fusilada en Santander el 28 de mayo de 1938.
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