Legado Cantabria y Afromayores se unen para preservar la memoria de las personas mayores migrantes en España

Fundación PEM, a través de su proyecto Legado Cantabria, ha estrenado ya el primer capítulo del conjunto de historias de vida de 10 personas mayores migrantes recuperadas por Lucía Mbomío y Laurent Lèger, coordinadores del proyecto Afromayores.
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Este lunes 8 de junio, Fundación PEM, a través de su proyecto Legado Cantabria, ha lanzado, junto con la periodista y escritora Lucía Mbomío y el fotógrafo y documentalista Laurent Lèger, del proyecto Afromayores, la primera entrega de un proyecto conjunto que nace con la voluntad de preservar la memoria oral de las personas mayores afrodescendientes residentes en el territorio español: Legado Afromayor.

En un ejercicio de colaboración, de intercambio de saberes —metodologías, experiencias, recursos— y de cooperación para abordar la memoria desde una perspectiva antirracista, el proyecto ha trabajado con el apoyo del IMSERSO en distintas comunidades autónomas recogiendo la memoria de diez personas afrodescendientes mayores de 65 años.

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«Generar sinergias entre proyectos de memoria puede ser muy enriquecedor, siempre que compartan la voluntad de escuchar, documentar y cuidar las historias de vida. Se trata, en el fondo, de sumar esfuerzos para preservar un patrimonio frágil que desaparece cuando las personas que lo encarnan ya no están. Legado no es el patrimonio: es la herramienta que permite que ese patrimonio intangible —encarnado en las personas— pueda ser escuchado, cuidado y transmitido”, explica Zhenya Popova Tikhonova, coordinadora de Legado Cantabria.

Tras cinco años recuperando las historias de vida de las personas mayores de Cantabria considera que este proceso “contribuye a incorporar a la memoria pública trayectorias vitales que durante mucho tiempo han quedado fuera de los relatos históricos».

«Visibilizar estas historias desde el respeto puede generar empatía, ampliar nuestra comprensión de la historia reciente y ayudarnos a reflexionar sobre cómo construimos —y también cómo debemos deconstruir y reconstruir — los relatos públicos de nuestras sociedades”, añade.

Lucía Mbomío, periodista y escritora que forma, junto con Laurent Lèger, Afromayores, reflexiona sobre lo “fabuloso” que ha sido para ella intercambiar metodologías entre ambos proyectos y colaborar en conjunto. La periodista, acostumbrada en su trabajo en televisión a tener que acortar los tiempos al máximo, ha agradecido “poder darles el tiempo que merecen a testimonios de personas que han tenido vidas per se interesantísimas a las que además se le suma la cuestión migratoria”. “Poder conocer las realidades que se dan en los distintos territorios, poder no solo ceñirnos a la llegada y a la adaptación aquí sino también bucear un poco en el pasado en su tierra… inevitablemente, incluso si no lo preguntamos, se cuelan cuestiones históricas muy interesantes que tienen que ver con colonización, con participación en algunos de los grandes conflictos del siglo XX”, recuerda.

La primera historia compartida en Legado Afromayor ha sido la de Therese Kanzinga Tshibangu Mudiay, nacida en lo que fue el Congo Belga, y que desde hace 48 años vive en Alicante. Sabe lo que es la diferencia y la segregación como migrante racializada, conoce lo que es una relación desigual y violenta, y sabe lo que es trabajar en todo, pero también reconoce que es una mujer con un pensamiento positivo que ahora supera un cáncer que alteró todos sus planes para la jubilación.

 

Legado Cantabria y Afromayores han podido crear una sinergia de trabajo que ha enriquecido ambos proyectos. Lucía Mbomío piensa “en Cantabria y en cómo la soledad de algunas personas y las estrategias de supervivencia y de adaptación van modificándose dependiendo del contexto.

No es lo mismo Cantabria en los años 60 que Madrid en los años 60 donde también había muy pocas personas negras pero sí que podían hacer piñita —y lo digo en diminutivo adrede—, por ejemplo”. “La memoria —dice Zhenya Popova— nunca es solo individual: siempre se nutre de lo social, es relacional y está situada. Las historias de vida hablan de trayectorias personales, pero también de los contextos históricos, culturales y territoriales en los que esas vidas se han desarrollado. Por eso, preservar la memoria oral no consiste únicamente en recoger recuerdos, sino en escuchar cómo se ha vivido la historia desde diferentes experiencias y lugares”.

 

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