«MCD es un grito de protesta, de rabia con el que yo me identifico»

Monjas Carmelitas Descalzas, la banda que recupera el espíritu de MCD, e Ingot, liderada por la actriz Itziar Ituño, compartirán escenario este viernes en la Asociación Cultural Octubre de Torrelavega, que celebra su aniversario
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La música como forma de protesta, como memoria de una generación y también como espacio para seguir explorando. La Asociación Cultural Octubre de Torrelavega celebra este viernes su aniversario con una propuesta que reúne sobre el escenario a dos bandas procedentes de Euskadi: Monjas Carmelitas Descalzas, el proyecto que recupera el repertorio y el espíritu de MCD, e Ingot, formación de rock que canta en euskera vizcaíno y que tiene al frente a la actriz Itziar Ituño, conocida especialmente por su interpretación en la serie ‘La casa de papel’.

La cita, prevista para las 21:00 horas, reunirá a dos propuestas musicales con trayectorias y planteamientos diferentes, pero que comparten una vinculación con la cultura alternativa y la escena musical vasca. Una combinación que surgió a partir de la invitación de la propia Asociación Cultural Octubre, un espacio que el guitarrista de Monjas Carmelitas Descalzas, Lino Prieto, define como «una especie de oasis» en el que todavía se encuentra gente dispuesta a resistir y a hacer las cosas de otra manera.

Prieto explica que la propuesta llegó hace aproximadamente un mes por parte de la asociación, con quien ya había coincidido en anteriores actuaciones con Parabellum. La idea era que Monjas Carmelitas Descalzas compartiera cartel con otra formación y, finalmente, la elección fue Ingot. La respuesta, cuenta, llegó rápidamente.

El proyecto de Monjas Carmelitas Descalzas tiene una particularidad desde su propio nombre: se trata de una banda integrada por antiguos miembros de MCD (Me Cago en Dios) que recupera las canciones de aquel grupo, aunque sin presentarse como una continuidad de la formación original. «Somos una banda de tributo a nosotros porque sí», explica Prieto.

La denominación también tiene una historia propia. En los años noventa, cuando la Guardia Civil les preguntaba por el significado de las siglas MCD, los músicos respondían con diferentes ocurrencias, entre ellas «Músicos con dignidad, Mariquitas con dinero». Con el tiempo recuperaron aquella expresión para identificar esta nueva etapa y diferenciarla del grupo original.

Para Itziar Ituño, MCD es mucho más que una referencia musical. «Es un grupo mítico para mí, que me teletransporta a toda mi juventud, a toda mi militancia», señala. Y añade una definición que conecta directamente con el sentido de aquellas canciones: «Es un grito de protesta, de rabia con el que yo me identifico».

Prieto coincide en que buena parte del repertorio conserva su vigencia décadas después. La banda se reúne de vez en cuando para recuperar aquellas canciones y volver a llevarlas a los escenarios. «Parece mentira que esto tenga 40 años y siga hasta la actualidad», comenta.

Itziar Ituño, de los escenarios audiovisuales al rock en euskera

La presencia de Itziar Ituño al frente de Ingot añade otra dimensión al concierto. Aunque buena parte del público la conoce por su trayectoria como actriz, especialmente por su participación en ‘La casa de papel’, la música forma parte de su vida desde mucho antes de alcanzar esa popularidad.

Antes de incorporarse a Ingot ya había participado en una formación de folk y música de plaza, en la que tocaba el pandero. Fue después, a partir de una propuesta de Juanpe Salvador, guitarrista de la actual banda, cuando empezó a explorar otro registro musical. Primero llegaron las versiones y las actuaciones en bares y, posteriormente, el salto a una formación eléctrica con canciones propias.

Ituño puso una condición desde el principio: si iban a componer sus propios temas, las letras serían suyas y estarían escritas en euskera vizcaíno. «Yo iba a cantar mis propias letras, yo no voy a cantar vuestras mierdas», recuerda que les dijo a sus compañeros.

De ahí surgió una propuesta que busca también ocupar un espacio poco habitual dentro de la escena musical. La cantante señala que hay pocas formaciones que desarrollen este tipo de rock en euskera vizcaíno y que tampoco abundan las mujeres al frente de proyectos de estas características.

La actriz reconoce que todavía le cuesta presentarse como cantante. «Las tías tenemos mucho el síndrome ese de la impostora», explica, y compara esa inseguridad con la facilidad con la que algunos hombres se lanzan a cantar sin cuestionarse tanto sus capacidades. Por eso prefiere decir que canta, sin atribuirse una condición profesional que considera que exige una trayectoria específica.

En cualquier caso, asegura que se ha tomado en serio el proyecto y que disfruta de una experiencia que le está permitiendo conocer las dificultades del mundo de la música. «Yo pensaba que el del teatro lo era, pero el de la música es… Me estoy quedando alucinada de lo duro que es para hacer un bolo», reconoce.

Ingot ha llevado sus canciones a escenarios de distintos países, entre ellos Brasil, Perú, Italia y Alemania. En Brasil, recuerda Ituño, llegaron a encontrarse con público que conocía las letras y las cantaba en euskera vizcaíno, una experiencia que les sorprendió especialmente.

La formación también ha comprobado cómo funciona su propuesta ante públicos que no entienden el idioma. La cantante considera que la sonoridad de la lengua y la composición musical permiten conectar con quienes escuchan, aunque no conozcan el significado de las letras. En Frankfurt, incluso, contaron con una asistente que traducía al castellano y al alemán algunas de sus explicaciones entre canciones.

Una asociación que sigue ampliando espacios culturales

El concierto servirá también para celebrar la trayectoria de Octubre, una asociación que Prieto conoce por sus anteriores actuaciones con Parabellum y que destaca por la variedad de su programación.

«Es una peña brutal», afirma. Además de conciertos, señala que el espacio organiza actividades teatrales, presentaciones literarias y otros encuentros culturales. También destaca que sus integrantes continúan mejorando las instalaciones y muestran con orgullo los avances que realizan.

Prieto, que compagina su actividad musical con Parabellum y un programa de radio dedicado a grupos de Vizcaya, reconoce que la cantidad de bandas que están surgiendo en ese territorio hace difícil seguir todas las propuestas. «Hay cada peña súper buena», comenta.

Por su parte, Ituño llega a Torrelavega después de una agenda que combina la promoción de dos trabajos audiovisuales con los desplazamientos musicales. Actualmente participa en la promoción de una película basada en el libro ‘Las ciegas hormigas’ y de una serie rodada durante dos meses en la Patagonia chilena, seleccionada para el Festival de Cádiz.

La cita de este viernes será, por tanto, otro punto de encuentro entre música, memoria y cultura alternativa. Dos proyectos diferentes que compartirán escenario en una celebración que vuelve a poner el foco en los espacios culturales construidos desde la iniciativa colectiva.

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