El Ayuntamiento de Santander borra en la Ruta de los Ilustres el encarcelamiento franquista al doctor Madrazo
¿Es posible hablar de Enrique-Diego Madrazo sin mencionar sus ideas políticas y el precio que pagó por ellas? Es evidente que el legado del Doctor Madrazo es inabarcable: médico, investigador, pionero, filántropo y hasta empresario teatral. Pero también lo es que lo avanzado de sus ideas le trajo consecuencias negativas: desde vetos políticos en puestos de trabajo hasta la irracional represión franquista: al invadir Santander, los nacionales metieron en la cárcel a un anciano de 90 años, casi ciego, que sólo suponía una amenaza para los virus en los quirófanos. Meter en aquellas cárceles se parecía mucho a una condena de muerte, más aún para una persona mayor: el queridísimo, homenajeado en vida, Doctor Madrazo moriría un año después.
Nada de eso se cita en la ficha en la Web municipal de la Ruta de los Ilustres, una iniciativa que instala placas en recuerdo de personalidades en lugares a los que estuvieron asociados en vida, en una medida por la que el Ayuntamiento optó diríase que para suplir que el espacio realmente reservado para los ilustres, el callejero municipal, estaba lleno de nombres que no merecían homenaje ya que su legado consistía en represión y asesinatos (caso, entre otros muchos, de los felizmente desaparecidos de las placas de las calles Fidel Dávila o Camilo Alonso Vega).
En el caso del Doctor Madrazo, su placa física está en la calle Santa Lucía, frente a lo que fue el sanatorio en el que implantó técnicas pioneras, y que hoy es una residencia privada para personas mayores propiedad de un fondo de inversión internacional.
Allí se puso, en marzo de 2023, la placa a Enrique-Diego Madrazo, con nutrida presencia de pública y elogios de la alcaldesa, Gema Igual, quien destacó su legado, pero sin referencia alguna a la represión que sufrió por sus ideas liberales, republicanas y socialistas, ni a quien la practicó.
Si bien la omisión es coherente con las teorías que viene desplegando para rechazar la obligación legal de cambiar los nombres que ensalzan a militares franquistas —le tuvo que obligar la Fiscalía–, cuando decía que la simple mención de estas cosas automáticamente suponía remover heridas y generar enfrentamiento social.
Pero, a la vez, transmitía una incoherencia con otra parte de su argumentario: la de que quitar los nombres de las calles –o recordar la existencia de un campo de concentración en La Magdalena– es «borrar la historia» –-en una teoría que interpreta que los nombres de las calles son una especie de enciclopedia en lugar de un listado de referentes colectivos y comunes para la ciudad, como prueba el hecho de que cuando fallece alguien importante, por ejemplo, Alberto Pico o Vital Alsar, se pide que se le ponga una calle a su nombre–.
Y si bien al menos la nota de prensa remitida ese día sí que reflejaba la represión y muerte posterior del Doctor Madrazo, parte clave de su biografía, a la omisión de la alcaldesa en sus declaraciones se suma un borrado de la historia más real y permanente: el de la ficha de Enrique-Diego Madrazo en la Web municipal en la que se repasan todos los ilustres.
No parece que la censura obedezca a falta de espacio o poco nivel de detalle, ya que sí que dedica párrafos a repasar su formación, su responsabilidad en la atención a los heridos por la explosión del Machichaco en el viejo hospital de San Rafael, la apertura del sanatorio de referencia e incluso su producción teatral o la apertura de escuelas laicas, en cambio, hacia el fin de su vida, simplemente se menciona su muerte, que fue un año después de ser liberado de una para el Ayuntamiento inexistente estancia en prisión, a la que fue forzado cuando las tropas franquistas invadieron Santander con el apoyo de las tropas italianas por tierra y nazis por aire.
Vida y legado de Enrique Diego‑Madrazo
Enrique Diego‑Madrazo y Azcona nació en Vega de Pas el 28 de febrero de 1850. Cursó el bachillerato en el Colegio de los Padres Escolapios de Villacarriedo y estudió Medicina en Valladolid y Madrid, donde obtuvo el doctorado en 1871. Se formó en Francia y Alemania, donde conoció de primera mano las enseñanzas de Claude Bernard, Louis Pasteur y Von Volkmann, incorporando sus métodos al ejercicio médico en España.

Sanatorio del Doctor Madrazo
Fue uno de los primeros cirujanos españoles en aplicar de forma sistemática los principios de asepsia y antisepsia, además de introducir técnicas de fisiología experimental. Tras ejercer en Madrid, fue nombrado director del Hospital de San Rafael en Santander, cargo que ocupó en momentos críticos como la explosión del Cabo Machichaco en 1893. En 1894 fundó un sanatorio en Vega de Pas, que en 1896 trasladó a Santander, convirtiéndolo en un hospital de referencia internacional con más de cien camas y medios quirúrgicos avanzados. Allí creó una escuela alternativa de cirugía, editó el Boletín de Cirugía del Sanatorio y formó a generaciones de médicos cántabros.
Enrique Diego‑Madrazo mantuvo contacto con Francisco Giner de los Ríos, fundador de la Institución Libre de Enseñanza (ILE), con quien compartía afinidades ideológicas en torno a la educación laica, el pensamiento científico y la regeneración social.
Creóescuelas públicas y laicas en Vega de Pas, donde promovió un modelo pedagógico basado en la libertad del niño, el contacto con la naturaleza y la formación integral, principios que sintonizaban con el ideario de la ILE.
También fue autor teatral, ensayista y empresario cultural, gestionando el Teatro Español entre 1912 y 1913 con el apoyo de Benito Pérez Galdós. En sus escritos defendió la educación pública, la ética científica y el cultivo integral del ser humano. Su pensamiento republicano y socialista le situó en sintonía con el regeneracionismo y el reformismo social, lo que le valió reconocimiento institucional en los años veinte y treinta, con homenajes en vida, pero también represalías, desde vetos en puestos de trabajo hasta una cárcel que no se reservaba para los criminales, sino para cualquiera que no pensara como la dictadura en ciernes quería.
Una memoria pública incompleta
Este caso no es aislado. Otro especialmente sangrante, al hacerse en un centro destinado a la enseñanza , fue la placa al profesor Jesús Revaque, director del colegio público Menéndez Pelayo –muy cerca del sanatario– , en cuya ficha se obvió también que su renovación pedagógica era consecuencia directa de su compromiso republicano,. O que fue clave en la protección de los menores, o que murió en el exilio.
El reconocimiento municipal a Jesús Revaque obvia su compromiso republicano
Y en enero de 2024, agravado por dirigirse específicamente a escolares, el Ayuntamiento de Santander presentó unos materiales –unos cómics– para explicar el incendio que sufrió el centro de la ciudad en 1941. Los contenidos borraban una parte de la historia que es fundamental porque explica las características de la ciudad: el expolio urbanístico y la expulsión de lass clases populares del centro de Santander que perpetraron las nuevas élites políticas, militares y económicas de la dictadura franquista.
El Ayuntamiento obvia en sus contenidos para escolares el expolio tras el incendio de 1941
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