Un buen paso, ahora a por más
Fue hacia 2012 cuando comencé a investigar sobre lo que en ese momento no era más que un llamativo rótulo encontrado en un libro: “Campo de concentración de La Magdalena”. La curiosidad puede ser una forma política también. Así que me sentí espoleado a hurgar detrás de esas palabras. Y así, poco a poco, fue creciendo esta obsesión por tratar de hacer visible lo trágico de un lugar trágico en sí mismo.
Decía Walter Benjamin aquello de que “no hay documento de cultura que no sea al mismo tiempo documento de barbarie”, y aquí viene como anillo al dedo. Es más, podríamos reescribir esa frase diciendo que “no hay documento de turismo que no sea al mismo tiempo un documento de barbarie”. Porque es así: miles de personas pasaron por ese campo, muchas murieron, y la mayoría sufrió vejaciones que jamás podrán ser justificadas.
Los campos de concentración del franquismo no solo eran campos de selección, retención y registro, eran territorios sin ningún tipo de control, fuera de toda legalidad internacional, y destinados fundamentalmente a la humillación y a la llamada re-educación de los “malos españoles”.
Los documentos que he ido encontrando en esta última década, la mayoría del bando fascista, corroboran el imaginario trágico basado en muerte y enfermedad.
Pero no solo eso, el Campo de concentración de la Magdalena, como los documentos certifican, fue el lugar desde el cual se estructuró el sistema de campo franquista; fue el lugar desde donde se diseñó el día a día del campo, donde más fotos se tomaron como modelo de campo; fue ahí donde se observó el crecimiento aterrador del tifus, etc.
Por todo ello, el hecho de que Héroes de la República haya empujado para que se reconozca a La Magdalena como Lugar de la Memoria es todo un paso en la buena dirección. El bando fascista ha tenido 80 años para llorar a sus víctimas, los represaliados por el franquismo aún deben hurgar y buscar su espacio para poder sacar a la luz toda la verdad.
Las heridas, decía Lorca, no están para ser cerradas, primero hay que verlas, sentirlas, percibir su escozor, y quizá más tarde se cierren. Así que este reconocimiento me parece un gran paso; un paso ilusionante que puede llevar a más.
Pero también me pregunto cómo es posible que el PSOE vea esto con buenos ojos al tiempo que mantiene una Ley Mordaza que es puro franquismo o mantiene a Marlaska como ministro, quien ha sido adalid de la represión. Su hipocresía es también algo a tener en cuenta.
En todo caso, alegrémonos de este paso dado, de este avance con la esperanza de que quienes estén en el poder no instrumentalicen la memoria.
**La declaración de La Magdalena como Lugar de Memoria Democrática para recordar la existencia del campo de concentración afronta ahora un período de consultas en el que cualquier ciudadano puede realizar aportaciones y apoyos al proceso. Se puede participar desde este enlace.
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