La mirada de Celia Soler lleva la transformación de Comillas al Festival de la Imagen de Amán
Cuando Celia Soler descubrió el archivo fotográfico de su abuelo, poco después de instalarse en Comillas, comprendió que aquellas imágenes de los años sesenta eran mucho más que un álbum familiar. Eran la posibilidad de establecer un diálogo entre dos épocas y dos formas de mirar un mismo lugar.
Ese trabajo, convertido en la serie ‘Testigo’, fue seleccionado para participar en el XIV Festival de la Imagen de Amán, uno de los principales encuentros de fotografía documental de Oriente Medio, celebrado bajo el lema ‘Tras la imagen’. Allí, la joven fotógrafa española ha compartido espacio con autores procedentes de países como Palestina, Siria, Yemen, Marruecos, Egipto, o México, en una edición marcada por la reflexión sobre la memoria, los conflictos armados, las transformaciones urbanas y los derechos humanos.
La participación de Soler supone la incorporación de una mirada nacida desde Cantabria a un festival que, desde hace catorce ediciones, se ha convertido en una referencia para la fotografía comprometida. Organizado por la Fundación Dar Al Tasweer y dirigido por Linda Al Khoury, el encuentro reúne cada año a medio centenar de artistas de diferentes generaciones y nacionalidades, combinando exposiciones, residencias artísticas, talleres y encuentros con estudiantes.
En el caso de Celia Soler, el origen del proyecto se encuentra precisamente en su llegada a Comillas. Después de una infancia y adolescencia marcadas por una vida itinerante entre distintos países, entre ellos Marruecos y Líbano, decidió instalarse en la villa cántabra a finales de 2024. Fue entonces cuando apareció el archivo fotográfico realizado por su abuelo durante los años sesenta. A partir de aquellas imágenes comenzó un proceso de investigación visual que compara los mismos escenarios separados por más de medio siglo.
Las fotografías históricas funcionan como puntos de partida para nuevas imágenes tomadas desde posiciones similares, aunque sin reproducir de manera exacta la composición original. Lo que emerge no es una reconstrucción nostálgica, sino una conversación entre dos tiempos atravesada por la transformación urbanística, la presión turística y los cambios en la forma de habitar el territorio.
La propuesta conecta con una preocupación presente en buena parte de la fotografía documental contemporánea: la desaparición de los paisajes cotidianos y de las memorias colectivas frente a procesos de homogeneización y gentrificación.
Formada en la escuela EFTI de Madrid, Soler ya había presentado en Cantabria la exposición ‘La tierra me recuerda’, instalada el pasado año en la Fundación Bruno Alonso. Paralelamente ha participado en el encuentro poético Voces del Extremo y acaba de concluir su primer libro de poemas, una relación entre fotografía y literatura que también atraviesa buena parte de su trabajo creativo.
Su presencia en Amán adquiere además un significado especial por el contexto en el que se inserta. El Festival de la Imagen no funciona únicamente como una cita artística, sino también como un espacio de diálogo entre autores de distintas generaciones y procedencias, donde la fotografía documental se utiliza para abordar cuestiones como la guerra, el desplazamiento forzado, la identidad o la memoria.
Menú de Gaza
Una de las exposiciones que mayor repercusión ha tenido durante esta edición ha sido ‘Menú de Gaza’, presentada en el teatro Al Balad con la presencia del embajador de España en Jordania, José Luis Pardo Cuerpo.
El proyecto reúne los textos del periodista Mikel Ayestaran y las fotografías realizadas por Dalia Hammad, hija del periodista palestino Kayed Hammad, para documentar cómo una familia consiguió sobrevivir durante meses de bombardeos en Gaza convirtiendo cada comida —o, en ocasiones, la ausencia de ella— en un testimonio cotidiano de resistencia.
La exposición forma parte del libro del mismo título y denuncia el uso del hambre como arma de guerra a través de imágenes de los platos que Amal Hammad conseguía preparar cada día para una familia obligada a desplazarse hasta 17 veces mientras huía de los ataques israelíes.
Precisamente Kayed y Amal Hammad estuvieron el pasado sábado en la Feria del Libro de Santander (FELISA), donde compartieron con el público cántabro el origen de aquel proyecto y relataron cómo cocinar terminó convirtiéndose en un acto de supervivencia y de resistencia cultural en medio de la devastación. Su presencia enlaza simbólicamente con la participación de Celia Soler en un festival que ha vuelto a situar a Palestina en el centro de su programación.
Kayed y Amal Hammad reivindican la resistencia cotidiana de Gaza: «La libertad no tiene precio»
No es la primera vez que el Festival de la Imagen de Amán apuesta por dar visibilidad a autores palestinos. En esta edición también han participado jóvenes fotógrafos como Mohammed Srouji, Hassan Ali Saleh, Ahmed Buttma o Nael Ikhmais, junto a reportajes dedicados a Siria, Yemen, Libia o el Kurdistán iraní.
Esa diversidad de procedencias convierte el encuentro en un espacio donde conviven generaciones muy distintas. En la misma programación en la que expone Celia Soler participan figuras históricas como el fotógrafo mexicano Bo Schalkwijk, de 96 años, que continúa documentando territorios indígenas tras más de seis décadas de trayectoria, o la también mexicana Yolanda Andrade, referente de la fotografía latinoamericana.
Lejos de establecer jerarquías entre artistas consolidados y emergentes, el festival favorece precisamente ese intercambio de experiencias mediante residencias, talleres y encuentros abiertos con estudiantes de Bellas Artes y jóvenes fotógrafos de toda la región.
En ese contexto, la serie ‘Testigo’ dialoga con otras propuestas que también utilizan archivos familiares o relaciones intergeneracionales para reconstruir memorias personales y colectivas. Una preocupación compartida por varios autores presentes en Amán que confirma el creciente interés por la fotografía como herramienta para conservar aquello que el tiempo, la guerra o la especulación urbanística amenazan con borrar.
La presencia de Celia Soler en el Festival de la Imagen de Amán supone también la proyección internacional de una creadora que, con apenas 21 años, ha convertido un archivo familiar encontrado en Comillas en una reflexión universal sobre la memoria, el territorio y la capacidad de la fotografía para seguir preguntándose qué permanece cuando todo parece haber cambiado.
📷🌍 Rompe el algoritmo. Comparte esta historia y ayuda a que la fotografía documental, la memoria y las voces que defienden los derechos humanos lleguen más lejos.
💚 En EL FARADIO podemos seguir contando historias sobre cultura, fotografía y solidaridad internacional gracias al apoyo de nuestra comunidad. Hazte socia o socio desde ocho euros al mes: https://www.elfaradio.com/hazte-socio/
Noticias relacionadas:
- «Cuando me preguntan quién me inspira, no soy capaz de decir nadie, porque me puede gustar una obra suelta, pero no hay nadie que piense igual que yo»
- «Es la época en la que más fotografías se hacen y menos fotografía se hace»
- El Faradio estrena en primicia el tráiler del documental sobre la vivienda de Richard Zubelzu y Magda Calabrese
- El centro cívico de Tabacalera acoge la exposición de Roberto Orallo ‘Mi yo, hoy’, hasta el 14 de agosto