Aurora Otero: «El problema de Ceuta se va a solucionar en cuanto quieran»

La integrante de Pasaje Seguro denuncia las condiciones de vida de las personas migrantes en Ceuta, las agresiones que asegura haber presenciado y la falta de recursos para atenderlas. Esta entrevista forma parte de 'La energía del cambio', una sección en colaboración con Solabria, la cooperativa comercializadora de energías renovables de Cantabria
Tiempo de lectura: 6 min

Aurora Otero, integrante de la asociación Pasaje Seguro de Cantabria, acaba de regresar de Ceuta, donde ha pasado más de dos semanas colaborando con las Brigadas Mutuas de Apoyo a personas migrantes. A su vuelta, describe una situación que califica de «distopía», con jóvenes que duermen en la calle, sufren agresiones y encuentran dificultades para acceder a la atención sanitaria y a los mecanismos de protección.

«Parece mentira que esto se esté dando en nuestro país y en Europa», señala Otero en una entrevista concedida a EL FARADIO, que ha participado en tareas de reparto de alimentos, atención sanitaria y acompañamiento a personas migrantes en una situación de especial vulnerabilidad.

La activista pone como ejemplo un desguace situado en plena ciudad donde, según relata, se alquilan vehículos por cinco euros la noche para que los jóvenes puedan dormir. A su juicio, la precariedad se ha convertido en una oportunidad de negocio para algunas personas, mientras quienes necesitan protección permanecen en condiciones muy difíciles.

Otero se incorporó a las Brigadas Mutuas de Apoyo, una iniciativa que surgió tras la llegada de numerosas personas migrantes a finales de julio. Desde principios de agosto, voluntarios de distintos puntos de la península se han desplazado a Ceuta para colaborar de forma horizontal, sin una estructura jerárquica, en la atención a quienes permanecen en la ciudad.

El grupo trabaja junto a No Name Kitchen y Médicos del Mundo. Según explica, preparan y distribuyen entre mil y 1.200 raciones de comida diarias y realizan rondas nocturnas para tratar de reducir las agresiones que sufren las personas migrantes.

La propia Otero, que tiene formación sanitaria, se ha dedicado principalmente a curar heridas en la calle. Describe lesiones provocadas por golpes, balines y pelotas de goma, y denuncia agresiones que atribuye a militares desplegados en la zona. Según indica, algunas personas atendidas en el hospital han trasladado sus testimonios a la vía judicial. «Son agresiones sistemáticas y totalmente impunes hasta ahora», sostiene. También afirma que las rondas nocturnas de las brigadas han contribuido a reducir las agresiones en los puntos donde se sitúan, aunque relata episodios de violencia que, según los testimonios recogidos por el grupo, se producen de manera recurrente.

Entre las situaciones que más preocupan a Otero están las de los menores que permanecen en la calle sin haber podido acceder a los mecanismos de protección. La activista explica que acompañó a cuatro jóvenes a una comisaría para intentar que fueran registrados, dos de ellos con informes de Médicos del Mundo que advertían de ideación suicida.

Según su relato, no pudieron acceder a las dependencias policiales y el responsable les indicó que había 2.400 menores por delante. Otero considera que la falta de plazas y de recursos administrativos está impidiendo dar una respuesta adecuada a quienes necesitan protección.

La situación sanitaria es otro de los problemas que ha observado durante su estancia. La activista ha acompañado a jóvenes con lesiones, enfermedades y problemas que requieren atención especializada, además de personas que necesitan apoyo psicológico. «Hay muchísimos chicos con ideación suicida», advierte. Según explica, algunas de las situaciones más graves se han canalizado a través de Médicos del Mundo, que dispone de profesionales sanitarios y de psicología.

Otero describe también dificultades en el acceso a las urgencias hospitalarias. Durante parte de su estancia, afirma, el triaje se realizaba en el exterior y las personas migrantes esperaban fuera de las instalaciones, separadas del resto de pacientes. Además, señala que en ocasiones se impedía a las personas voluntarias acompañar a los menores durante la atención médica. La integrante de Pasaje Seguro recuerda casos de jóvenes que han abandonado Marruecos para escapar de situaciones de violencia, persecución por su orientación sexual o problemas de salud que no pueden afrontar económicamente en su país de origen.

Entre los testimonios que ha conocido figura el de una pareja de mujeres que había huido de Marruecos para vivir su sexualidad libremente. Una de ellas le contó que había escapado de un centro de acogida tras sufrir, según su versión, una agresión por parte de las vigilantes. Otero afirma que también le relató amenazas relacionadas con fotografías privadas almacenadas en su teléfono móvil.

«No hay voluntad de arreglar la situación»

La activista considera que las administraciones públicas no están destinando los recursos necesarios para responder a la situación. Critica que se desplegaran miles de militares sin reforzar en la misma medida los servicios sanitarios y judiciales. «Yo valoro que no hay voluntad de arreglar la situación y entonces no se tiene personal suficiente para hacerlo», afirma.

Frente a esa falta de respuesta institucional, destaca la solidaridad de parte de la población de Ceuta. Según explica, hay vecinos que proporcionan comida, ropa y alojamiento provisional a jóvenes que duermen en portales o en distintos puntos de la ciudad.

Otero plantea también la posibilidad de que las Comunidades Autónomas asuman parte de la acogida de los menores que permanecen en Ceuta. A su juicio, repartirlos entre los distintos territorios permitiría reducir la presión sobre la ciudad y ofrecer oportunidades de formación e integración. «El engranaje está hecho, solo hace falta llevarlo a la práctica», sostiene. La activista considera que la situación puede resolverse si existe voluntad política y recuerda que las dificultades que afrontan estas personas forman parte de un problema más amplio relacionado con las políticas migratorias europeas y la externalización de fronteras.

Tras su regreso, Otero anima a colaborar con las iniciativas de apoyo que continúan sobre el terreno. Entre las necesidades más urgentes cita ropa de abrigo, sudaderas, mantas, sacos de dormir, calzado, calcetines, ropa de lluvia, lonas y tiendas de campaña, especialmente ante el cambio de tiempo. También solicita material para curas, como gasas, esparadrapo, apósitos y antisépticos, además de medicamentos básicos.

Las donaciones pueden canalizarse a través de las Brigadas Mutuas de Apoyo, que mantienen su actividad en Ceuta y utilizan las aportaciones recibidas para adquirir materiales y cubrir las necesidades de las personas migrantes.

Para Otero, la experiencia ha confirmado la importancia del trabajo colectivo ante situaciones de vulnerabilidad, pero también la necesidad de que las administraciones asuman sus responsabilidades en materia de protección, atención sanitaria y acogida.

📣 Rompe el algoritmo: comparte esta información y contribuye a que las condiciones de vida de las personas migrantes y sus derechos no queden fuera de la conversación pública.

🤝 Podemos hablar de solidaridad, derechos humanos y acogida gracias a apoyos como el tuyo. Súmate a EL FARADIO y hazte socia o socio por ocho euros al mes.

Mostrar comentarios [1]

1 Comentario

  • Elisabeth Cortez
    22 de octubre de 2026

    I do not even understand how I ended up here, but I assumed this publish used to be great

Comentar

  • Este espacio es para opinar sobre las noticias y artículos de El Faradio, para comentar, enriquecer y aportar claves para su análisis.
  • No es un espacio para el insulto y la confrontación.
  • El espacio y el tiempo de nuestros lectores son limitados. Respetáis a todos si tratáis de ser concisos y directos.
  • No es el lugar desde donde difundir publicidad ni noticias. Si tienes una historia o rumor que quieras que contrastemos, contacta con el autor de las informaciones por Twitter o envíanos un correo a info@emmedios.com, y nosotros lo verificaremos para poder publicarlo.