Descuentos, promociones y liquidaciones: el comercio exprime ideas ante su campaña más difícil

Los comerciantes piden que se prolongue la campaña 'Santander Vale Más', de bonos para compras, pero advierten también sobre el problema de costes que les suponen los altos precios de los alquileres
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Como si de una metáfora se tratase, el acceso a la calle San Francisco de Santander está presidido por un edificio que hace unos meses amenazó con venirse abajo y hoy está vacío mientras se realizan las obras necesarias para afianzar su estructura.

No hace tanto, la calle San Francisco de Santander era  el referente del comercio de la capital cántabra. Allí, en pequeñas tiendas se podía encontrar de todo y allí estaba también uno de los comercios que marcaron historia. A falta de Corte Inglés, Santander tenía Lainz, unos ‘grandes almacenes locales’ que ocupaban varias plantas y donde se vendía ropa, calzado, mueble auxiliar, perfume y otros productos de calidad.

De aquella época gloriosa, todavía resisten unos cuantos. Ahí está Confecciones Roest, La Cigueña de París, o Regalos Pico, levantando su persiana cada mañana.

Hoy, a medida que el peatón se adentra por esta calle, las persianas echadas, los locales en alquiler y los escaparates llenos de carteles anunciando rebajas, promociones e incluso rastrillos, son los protagonistas.

Los comerciantes, en un intento de mantener sus negocios abiertos, se han lanzado a ofrecer promociones y descuentos especiales.

Ahora, la crisis sanitaria ha complicado aún más la supervivencia del pequeño comercio, que es el que hasta ahora subsistía en calles como esta. No todo el mundo ha podido resistir tras meses cerrado al público, con un descenso de ventas y con unos alquileres que no lo ponen fácil.

LOS VALES  PARA IMPULSAR LAS VENTAS

Muchos de esos comercios cuelgan el cartel de adscritos a la campaña  ‘Santander Vale Más’ impulsada por el Ayuntamiento de Santander para fomentar la economía del comercio, la hostelería y las empresas del sector turístico de la ciudad.

Después de meses aguantando en precario, los comerciantes reconocen que el lanzamiento de estos vales para gastar en comercios pequeños, si que ha servido para animar las ventas.

La campaña permitía obtener hasta 100 euros por una compra o consumición de 250 euros. Es decir, por cada compra de 25 euros el consumidor aporta 15 y el ayuntamiento los 10 restantes. En total, se pusieron en circulación 75.000 vales que ya están siendo canjeados en los comercios.

El éxito entre los consumidores ha sido tan grande, que ya se agotó el presupuesto, fijado en  850.000 euros.

Desde la Asociación de Comerciantes del Casco Viejo, proponen que se lance una nueva campaña en el mes de diciembre.

«Los comerciantes si que han visto como se han dinamizado las ventas y por eso, nosotros queremos proponerle al ayuntamiento que, ahora que llegan las fiestas de Navidad, en lugar de ampliar el horario del encendido de las luces y de iluminar calles secundarias, dediquen ese dinero a poner en marcha una nueva edición de ‘Santander Vale Más’ porque ha quedado demostrado que eso si que ayuda al pequeño comercio», afirma su gerente Agustin Ordejón.

AYUDAS PARA EL ALQUILER

Los alquileres son uno de los grandes gastos a los que los comerciantes tienen que hacer frente mes a mes, independientemente de cómo vayan las compras.

Por eso, Ordejón también insiste en la necesidad de establecer ayudas, a la espera de que la economía mejore y los empresarios puedan pagar los alquileres sin problemas, como han hecho siempre.

«El problema de muchos no es ya que no tengan beneficios, es que están teniendo dificultades para pagar los alquileres e, incluso, no pueden despedir a sus empleados por falta de dinero para las indemnizaciones», afirma.

1.500 EUROS POR 40 METROS

Hoy,  el número de locales cerrados en la calle San Francisco ronda la docena, pero eso no quiere decir que los precios hayan caído.  1.200 euros es lo que piden por un bajo  de 55 metros cuadrados; 2.600 por otro de tres plantas de 62 metros cuadrados y 1.500 nos piden por otro de 40 metros.

Una peluquería perteneciente a una conocida cadena es de las últimas inauguraciones que se han vivido en la calle.

Un local ocupado hasta hace unos años por Java, acoge ahora ‘Sombreros Albero’, un pequeño comercio que abrió sus puertas en diciembre y, once meses después, continúa recibiendo clientes.

Detrás del mostrador, encontramos a Ana, que habla para El Faradio y nos cuenta que no está descontenta. Dice que durante el cierre obligado, llegó a un acuerdo con el propietario del local y ajustaron precios para poder mantenerse y reabrir y reconoce que el verano no ha sido malo. Mientras hablamos con ella, entra una clienta y se lleva dos boinas. Son para mis hijas, explica, que las han visto en el Instagram de la tienda.

Al salir, dos mujeres que pasan comentan entre ellas: «el problema es que hemos estado viviendo muy bien» y siguen adelante con sus charla y sus bolsas.

A pocos metros, el edificio, construído después del incendio del 41 –excediéndose en alturas de lo permitido–  sigue pendiente de la gran reforma que evite su caída.

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