El Ayuntamiento cambió el uso de un vial público por el proyecto artístico del Banco Santander sin la tramitación que sí siguió en otras peatonalizaciones
El Proyecto Faro, el edificio del Banco Santander que albergará la colección artística de la entidad financiera, tuvo un efecto que no estaba previsto ni anunciado: el cierre al tráfico bajo el icónico arco, ocupado por unas escaleras. Estas se ubicaron por una decisión de diseño que no era imprescindible para el objetivo de la reforma, albergar obras de arte, pero tiene que ver con la fijación del banco con el mirador en superficie, que siempre ha visto «irrenunciable».
¿Peatonalizar las calles? ¿Recuperar la memoria? No vayas al Ayuntamiento: pídeselo al banco
Lo que empezó como un efecto de las obras, en principio temporal, se reveló como algo definitivo, incluyendo una semipeatonalización, y todo después de haberlo descartado expresamente apenas un año antes ni haber sido incluido por el Ayuntamiento ni en planes de movilidad ni en las previsiones de tráfico ante la implantación de las Zonas de Bajas Emisiones y ni en el propio programa del PP. La alcaldesa, Gema Igual, tardó en confirmar el aviso dado por el portavoz de IU, Keruin Martínez, y aún tardaría más en admitir públicamente que el cierre del tráfico y la peatonalización se hizo directamente por satisfacer necesidades del Banco.
Y esto se ha hecho además siguiendo un procedimiento distinto al que se ha cursado para otros cambios en vías de tráfico en Santander: en otras calles, cuando el Ayuntamiento decidió cambiar el uso de un vial, lo hizo mediante actuaciones municipales reconocibles como la redacción y aprobación de proyecto técnico, informes de los servicios competentes, expediente, aprobación formal y, después, ejecución de las obras.
En el arco del Banco Santander, en cambio, el cambio de uso de la calle aparece ligado a las necesidades del Proyecto Faro, una intervención privada promovida en el antiguo edificio del banco, y no a una actuación municipal de movilidad explicada y tramitada desde el principio como tal; y no consta ningún tipo de informe ni expediente que lo justifique, toda vez que la alcaldesa ni siquiera lo había anunciado ni se atrevió a confirmarlo abiertamente hasta semanas después de que trascendiera.
El PSOE exige los informes técnicos sobre el Arco del Banco Santander y el recorrido del 5C2
Por ejemplo, en la calle Cádiz, la Junta de Gobierno Local aprobó técnicamente, en noviembre de 2013, el proyecto de peatonalización del tramo comprendido entre la calle Lealtad y el Hotel Bahía. El acuerdo municipal recogía expresamente que se habían visto los informes del Servicio de Vialidad, de la Oficina de Supervisión de Proyectos y del Servicio Jurídico de Fomento y Urbanismo. El presupuesto de aquella actuación ascendía a 1.598.810,17 euros.
En la calle del Rubio ocurrió algo similar. En septiembre de 2014, la Junta de Gobierno Local aprobó el expediente para contratar las obras de peatonalización, después de que el proyecto hubiera sido aprobado previamente. El acuerdo municipal señalaba que la contratación se tramitaba “de conformidad con los informes técnicos y jurídicos adjuntos al expediente”, con un importe de licitación de 1.186.071,39 euros.
También la calle San Luis, convertida en semipeatonal, siguió una tramitación pública identificable. El Ayuntamiento la presentó como una renovación integral con aceras y calzada al mismo nivel, preferencia peatonal, calmado del tráfico y mejora de la movilidad ciclista. La obra concluyó con una inversión municipal de 891.891 euros.
Además, cuando el proyecto de San Luis tuvo que modificarse, la Junta de Gobierno Local aprobó en febrero de 2021 el modificado número uno, elaborado por el Servicio de Vialidad y con informes de la Oficina de Supervisión de Proyectos y del Servicio Jurídico de Fomento y Urbanismo. Es decir, incluso los ajustes posteriores de aquella actuación pasaron por una tramitación formal.
El Ayuntamiento ya ha confirmado que el paso bajo el arco quedará cerrado al tráfico rodado, salvo para vehículos de emergencias, una vez finalizada la obra.
Esa decisión consolida como permanente lo que durante años se presentó como una afección vinculada a los trabajos en el inmueble, y altera el funcionamiento de un vial que conectaba el Paseo de Pereda con Marcelino Sanz de Sautuola, la antigua calle del Martillo.
La consecuencia no se limita al tráfico privado. El cierre impide recuperar el recorrido anterior de la línea 5C2 del Transporte Urbano de Santander (TUS), que antes atravesaba el arco para continuar por Marcelino Sanz de Sautuola y Santa Lucía. Durante las obras, el corte obligó a desviar la línea por la zona marítima, Puertochico, Casimiro Sainz y la calle del Sol, con supresión de las paradas anteriores en ese eje.
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