El Parlamento pide proteger el monumento a Carrero Blanco mientras 76 bienes patrimoniales de Cantabria siguen en seguimiento
El Parlamento de Cantabria ha aprobado esta semana una iniciativa para instar al Gobierno regional a incoar el expediente de declaración como Bien de Interés Cultural (BIC) del monumento dedicado a Luis Carrero Blanco en Santoña.
La propuesta se sitúa en el debate sobre la memoria democrática y sobre la retirada, conservación o resignificación de símbolos vinculados al franquismo, como es el caso de este homenaje propagandístico a un militar y dirigente franquista, pero coincide también con una realidad patrimonial más amplia en Cantabria: la existencia de decenas de bienes en situación de riesgo, deterioro o seguimiento por parte de entidades especializadas.
Según el buscador avanzado de Hispania Nostra, Cantabria suma 76 registros patrimoniales asociados a la comunidad dentro de su base de seguimiento, que incluye bienes incorporados a la Lista Roja, la Lista Verde y la Lista Negra. La información procede del texto base aportado para esta pieza.
La Lista Roja es una herramienta de participación social creada para alertar sobre bienes del patrimonio cultural y natural que se encuentran en riesgo de desaparición, destrucción o alteración esencial de sus valores. Hispania Nostra, la asociación que impulsa esta iniciativa, la puso en marcha en 2007 con el objetivo de visibilizar estas situaciones y promover la defensa, conservación y mejora del patrimonio. Cualquier persona o entidad puede proponer la inclusión de un bien, que después es evaluada por su Comité Científico antes de incorporarse al listado.
La inclusión en la Lista Roja no equivale a una protección administrativa, pero funciona como llamada de atención pública de la sociedad civil sobre situaciones de abandono, ruina, amenaza patrimonial o pérdida de valores culturales. En Cantabria han pasado por ella conjuntos históricos, torres medievales, edificios rurales singulares, restos de arquitectura civil, patrimonio industrial y bienes que, en algunos casos, ya contaban con algún tipo de protección legal.
Hispania Nostra distingue varios estados de conservación. La Lista Roja recoge bienes que todavía existen, pero están amenazados. La Lista Verde agrupa aquellos casos que han salido de la situación de riesgo tras una intervención de conservación o restauración. La Lista Negra queda reservada para bienes que ya han desaparecido o han sufrido una alteración irreversible de sus valores.
Uno de los casos más conocidos es la Puebla Vieja de Laredo, uno de los conjuntos urbanos más valiosos de Cantabria. Fundada en el año 1200 por Alfonso VIII, fue declarada conjunto histórico-artístico en 1970 y actualmente tiene la consideración de Bien de Interés Cultural. Sus calles conservan iglesias, ermitas, palacios blasonados, casas torre, edificios renacentistas, viviendas tradicionales y el Convento de San Francisco, en el Arrabal.
Sin embargo, la Puebla Vieja figura en la Lista Roja desde 2007. Hispania Nostra señala que gran parte del conjunto se encuentra en estado ruinoso y que los sucesivos derribos han conducido a la práctica desaparición de una sexta parte del casco histórico. La entidad advierte además de que el Plan Especial aprobado en 1999 se ha revelado insuficiente y de que el conjunto carece del preceptivo entorno de protección. En los últimos años, el delegado de Hispania Nostra en Cantabria, Aurelio González Riancho, y asociaciones como Amigos del Patrimonio han reclamado una intervención integral para frenar el deterioro.
Otro caso significativo es la Torre de Cadalso, en Valderredible. Se trata de una torre de origen moderno, datada generalmente en el siglo XVI, declarada Bien de Interés Cultural. Pese a disponer ya de la máxima protección legal, ingresó en la Lista Roja en 2018 por su estado de abandono, desprendimiento de cubiertas, colonización por la vegetación y amenaza de derrumbe.
Su situación muestra que la declaración como BIC no garantiza por sí sola la conservación efectiva de un bien. La protección jurídica establece obligaciones, controles y deberes de conservación, pero su eficacia depende de la intervención administrativa, los recursos disponibles, el seguimiento técnico y la voluntad de actuar antes de que el deterioro sea irreversible.
También forma parte de la Lista Roja el Caserío Redondo de Molledo, situado en San Martín de Quevedo. Es una construcción singular de comienzos del siglo XIX vinculada a la arquitectura ganadera tradicional cántabra. Su principal particularidad es la planta circular de la zona destinada a cuadra, con muros concéntricos y una estructura pensada para usos pecuarios. Hispania Nostra lo considera un hito dentro de las explotaciones ganaderas de Cantabria.
En este caso, la ficha actual de Hispania Nostra no lo identifica como BIC, sino como Bien Inventariado por resolución de 2002. Aun así, su estado ilustra la fragilidad del patrimonio protegido en distintos niveles administrativos. La entidad alerta de su avanzado deterioro, con cubiertas derrumbadas, y señala como motivo de inclusión el riesgo de destrucción y desaparición.
Más reciente es la incorporación de la Torre medieval de Cos, en Mazcuerras, incluida en la Lista Roja en abril de 2026. Probablemente vinculada al linaje medieval de los Cos, está datada entre los siglos XIII y XIV. La ficha de Hispania Nostra indica que carece de protección específica y que se encuentra en ruina progresiva por la erosión, el abandono y la vegetación que rodea la estructura. La entidad advierte de riesgo de pérdida del bien y reclama prospección arqueológica, consolidación de la ruina y señalización.
También fue incorporada en 2025 la Torre de Jado, en Argoños. Sus restos corresponden a la antigua casa torre de los Venero, construida en 1575 por Juan Sainz de Venero y María Sainz de Xado. Hispania Nostra señala que apenas se conserva un lienzo de muro de mampostería y sillería de unos 25 metros de longitud y seis metros de altura máxima. La torre cuenta con protección en el catálogo municipal del Plan General, pero su estado es de ruina y la entidad advierte de que, sin intervención, los restos podrían desaparecer.
La Lista Roja también ha incorporado bienes que no responden al modelo clásico de monumento histórico, pero que forman parte de la memoria industrial y social de Cantabria. Es el caso del Museo Cántabro del Ferrocarril, en Santander, incluido en diciembre de 2025 por la incertidumbre derivada del proyecto de integración ferroviaria. Hispania Nostra advierte de que el proyecto obliga al desalojo y derribo del edificio que ocupa actualmente el museo sin que esté definido dónde se resguardará, ni siquiera temporalmente, todo su contenido.
El espacio conserva piezas vinculadas al patrimonio ferroviario e industrial de Cantabria, como locomotoras, uniformes, herramientas, faroles, billetes, señales, archivo documental, fotografías y biblioteca especializada. La mayor parte del material móvil está incluido en el Inventariado General del Patrimonio Cultural de Cantabria y se encuentra en buen estado de conservación, pero el riesgo señalado por Hispania Nostra se refiere a la incertidumbre sobre su traslado, custodia y futuro uso público.
El deterioro del patrimonio cántabro no se limita a los bienes que aún permanecen en la Lista Roja. Hispania Nostra también ha incorporado a la Lista Negra ejemplos de patrimonio de Cantabria cuya pérdida muestra que la protección formal no siempre basta.
Es el caso de la Casa de Pico de Velasco o de los Godos, en Carasa, incluida en el Inventario General del Patrimonio Cultural de Cantabria –declaración inferior al BIC– como monumento. La ficha de Hispania Nostra señala que el inmueble llegó a estar en ruinas, con la techumbre hundida, y que fue retirado de la Lista Roja en 2020 después de una rehabilitación que la entidad considera una obra nueva, al haber alterado sus valores esenciales de forma irreversible.
También figura en la Lista Negra el ala oeste del antiguo Hospital Militar de Santoña, un inmueble que contaba con protección BIC como Monumento Histórico-Artístico de carácter provincial y protección integral en el planeamiento municipal. Pese a ello, fue finalmente derribado en 2021. Hispania Nostra sostiene que se infravaloró como un “anexo” sin interés artístico y que la actuación estuvo vinculada a una modificación del planeamiento para permitir nuevos desarrollos urbanísticos en la parcela.
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