El Orgullo recorre Santander y repele los discursos de odio

Después de eventos en diferentes municipios de Cantabria durante el mes de junio, el día grande del Argullu 2026 se llena de colorido en la manifestación de la capital de la Comunidad. El manifiesto sitúa la lucha LGTBIAQ+ dentro de un marco más amplio de conflictos sociales, denunciando la turistificación, el extractivismo, la especulación urbanística y la crisis de acceso a la vivienda. (foto: Alega)
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En un contexto que define como cada vez «más hostil y más violento», el movimiento convocante del Argullu ha vuelto a salir a las calles para reivindicar un Orgullo «interseccional, combativo, incómodo y propio», alejándose de lo que considera una institucionalización y mercantilización de las reivindicaciones del colectivo LGTBIAQ+.

El manifiesto leído con motivo de la movilización sostiene que las personas LGTBIAQ+ no serán «una disidencia domesticada» y critica que empresas e instituciones utilicen la diversidad sexual para mejorar su imagen, al tiempo que denuncia la participación del Estado de Israel en eventos internacionales como Eurovisión mientras, según el texto, continúa el genocidio contra el pueblo palestino.

En este sentido, el documento defiende un Orgullo anticapitalista, antifascista y antirracista, entendiendo que «lo cuir va mucho más allá de la sexualidad» y constituye también una forma de organización política y social basada en la diversidad, la ruptura de las normas y la oposición a cualquier forma de opresión.

El manifiesto también expresa preocupación por el avance de políticas y legislaciones contrarias a los derechos del colectivo LGTBIAQ+ en distintos países. Entre otros ejemplos, cita la situación en Estados Unidos respecto a las terapias de conversión, las restricciones aprobadas en Bielorrusia o las decisiones sobre la participación de mujeres trans en competiciones deportivas internacionales.

Además, advierte del crecimiento de la extrema derecha y sostiene que las decisiones adoptadas desde las instituciones tienen consecuencias directas sobre la vida cotidiana del colectivo, reflejadas, según señala, en el incremento de las agresiones y los discursos de odio.

Una parte importante del manifiesto se centra en la política internacional. El texto denuncia el contexto bélico existente en distintos lugares del mundo y acusa a los Estados europeos y a los organismos internacionales de mantener una posición de inacción.

En particular, muestra su apoyo al pueblo palestino, denuncia la ocupación del territorio y llama al boicot de las empresas que, según el manifiesto, obtienen beneficios de esa situación. Asimismo, expresa solidaridad con los integrantes de la Flotilla de la Libertad y reclama el derecho de autodeterminación de los pueblos.

Por otra parte, el manifiesto vincula la lucha LGTBIAQ+ con la defensa de los derechos de las personas migrantes. En este apartado celebra la aprobación del Real Decreto que permitirá una regularización extraordinaria para miles de personas migrantes en España, atribuyendo ese avance a la movilización social impulsada por la plataforma Regularización Ya. No obstante, critica que la norma deje fuera a determinados colectivos, como las personas internas en Centros de Internamiento de Extranjeros (CIE) o las personas apátridas, y reclama reconocimiento para el pueblo saharaui.

El manifiesto dedica un amplio espacio a la situación de Cantabria y reclama que las leyes LGTBIAQ+ aprobadas hace más de seis años se desarrollen plenamente. En este sentido, recuerda que ALEGA ha elaborado una estrategia autonómica para exigir el cumplimiento efectivo tanto de la legislación cántabra como de la estatal mediante medidas concretas.

Entre las principales demandas figura la creación inmediata de un Consejo LGTBIAQ+ encargado de coordinar y evaluar las políticas públicas dirigidas al colectivo. También solicita una unidad sanitaria especializada en las realidades trans en el Hospital Universitario Marqués de Valdecilla, formación obligatoria para el profesorado en materia de diversidad, programas específicos de inserción laboral, recursos de apoyo para las zonas rurales y servicios de acompañamiento judicial para las víctimas de delitos de odio.

El texto argumenta estas reivindicaciones apoyándose en datos sobre discriminación sanitaria hacia personas trans, situaciones de acoso en los centros educativos y el elevado porcentaje de delitos de odio que no llegan a denunciarse.

Asimismo, denuncia el incremento de los delitos de odio registrados en Cantabria durante 2025 y recuerda la reciente detención de cinco jóvenes en Valencia acusados de organizar agresiones motivadas por la orientación sexual de las víctimas.

Vivienda, territorio y espacios sociales

El manifiesto sitúa también la lucha LGTBIAQ+ dentro de un marco más amplio de conflictos sociales. Así, denuncia la turistificación, el extractivismo, la especulación urbanística y la crisis de acceso a la vivienda, que considera consecuencia de intereses económicos y de la falta de actuación institucional.

En este apartado critica los alquileres abusivos, los desahucios sin alternativa habitacional y la pérdida de vivienda pública, al tiempo que reivindica la organización colectiva frente a estas situaciones.

Además, expresa su preocupación por la situación de diversos espacios sociales de Santander, como Eureka, Smolny, La Libre y La Lechu, afectados, según recoge el manifiesto, por incrementos de alquileres, intentos de especulación o procedimientos de desahucio.

El documento también denuncia distintas formas de violencia institucional hacia las personas LGTBIAQ+, señalando prácticas médicas relacionadas con menores intersex, situaciones de discriminación en centros educativos y universitarios, así como la falta de protección efectiva frente a las terapias de conversión, cuya prohibición acaba de iniciar su tramitación legislativa.

Igualmente, reclama el fin de la plumofobia, del estigma asociado al VIH y de la patologización de las identidades y experiencias del colectivo, estableciendo además vínculos con otros movimientos sociales como el movimiento disca, las personas neurodivergentes o el denominado movimiento loco.

Finalmente, el manifiesto rechaza que el Orgullo quede reducido a un evento turístico o comercial y apuesta por mantener un Argullu «popular y disidente», basado en la organización colectiva y en la construcción de una Cantabria «inclusiva, justa y solidaria», con servicios públicos reforzados, acceso garantizado a la vivienda y políticas activas contra cualquier forma de discriminación por orientación sexual, identidad de género, origen, clase social, discapacidad o género.

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