«Los fondos de gestión se están quedando con el país»

La venta por parte de Ferrovial de los servicios no sanitarios de Valdecilla a un fondo de riesgo se suma a la incursión de los fondos en otras áreas de la economía
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No ha sido una noticia muy comentada, pero sí es relevante. Una parte, el 75%, de la gestión de los servicios no sanitarios del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla, ha pasado de manos de la constructora Ferrovial a Portobello, un fondo de capital riesgo.

Cuando se hicieron las obras de reforma del hospital se acabó llegando a un acuerdo para ceder esos servicios a la constructora como una especie de compensación por realizar las obras. Era en la etapa de Ignacio Diego como presidente de Cantabria.

En una reciente tertulia en EL FARADIO DE LA MAÑANA, en Arco FM, tanto el abogado Javier Gómez-Acebo como José María Fuentes-Pila, portavoz del PRC en el Ayuntamiento de Santander, recordaban lo sucedido en años pasados en la Comunidad de Madrid y también en la Comunidad Valenciana, refiriéndose a ese modelo sanitario como «privatizaciones encubiertas».

El debate respecto a esto gira en torno a si un servicio considerado esencial debe adjudicarse a una empresa privada o quedarse en manos públicas, pero también cabe la pregunta de si se puede adjudicar a cualquier tipo de empresa, aunque no esté especializada en determinados servicios, y también se puede discutir sobre el tipo de condiciones que pueden reflejarse en una adjudicación de este calado, como los mecanismos que puede tener la administración para recuperar esos servicios o la longitud de los contratos.

Israel Ruiz Salmón, coordinador de Izquierda Unida en Cantabria, decía en otra de nuestras tertulias que siempre es mejor «la gestión directa» en algo tan importante como la Sanidad, porque la administración no tiene como objetivo la rentabilidad económica, pero la empresa privada, sí.

En el mismo espacio de debate, César Pascual, diputado del Partido Popular en el Parlamento de Cantabria y gerente de Valdecilla en la etapa de Diego en la presidencia de la Comunidad, defiende algo en lo que sería fácil que toda la sociedad se pusiera de acuerdo, que es que lo importante es la gestión en sí, si es buena o mala. Algo así como que es mejor un gestor privado eficaz que uno público incompetente.

A partir de ese argumento, es pertinente preguntarse si se puede conseguir que un gestor público sea mejor o si hay que resignarse a la idea de que cuando se gestionan servicios de manera directa por la Administración, el resultado no va a ser satisfactorio. Si se abunda en lo segundo, además de admitir una ineficacia, también se entra en un discurso que premia la manera de gestionar de quien busca un beneficio económico de una actividad.

María Jesús Cedrún, del Consejo Económico y social a nivel estatal, comentaba en esa misma tertulia que el factor de quién se encarga de la gestión de un servicio también es una forma de gestionarlo, dado que la propiedad es quien marca cómo puede ser un servicio.

Cedrún lamenta que «los fondos de gestión se están quedando con el país» y diferencia, en una compra de este tipo, que sea una empresa industrial o un fondo de gestión quienes se hagan cargo de algo. Sobre todo porque esos fondos tienen un componente especulativo y, si llega un momento en que no consiguen la rentabilidad deseada, «se marchan a otro sitio».

Los ejemplos con los fondos de capital riesgo recorren muchos sectores. Portobello es un caso de empresa que está comprando empresas variopintas, desde clínicas dentales hasta despachos de abogados, y pasando ahora por una cuestión esencial como es la Sanidad Pública.

Tanto Ruiz Salmón como Cedrún destacan que, aunque se trate de los servicios no sanitarios, son una parte fundamental del funcionamiento del hospital, pues lo sanitario no podría funcionar correctamente sin estas otras funciones, como la limpieza o las cuestiones informáticas.

No se puede prestar el mismo servicio a la ciudadanía si un quirófano no está debidamente acondicionado o desinfectado antes de una operación. Y esto es algo aún más relevante hoy en día, con la pandemia, cuando se ha insistido hasta la saciedad en la limpieza y la desinfección.

Del mismo modo, si la tecnología falla el funcionamiento de un hospital puede verse afectado de manera crucial, por la eficacia de los tratamientos o por tener un orden respecto a las citaciones de los pacientes o la actualización de las historias clínicas, unos datos también fundamentales para facilitar el trabajo de los médicos.

Por eso puede sonar a anomalía que un fondo de capital riesgo de haga cargo de aspectos sensibles de un hospital como el santanderino. Es una referencia a nivel estatal e incluso internacional, como se ha visto con los siete Premios BIC (Best in Class) recibidos esta semana en Oviedo.

Los fondos de capital riesgo se están encargando de otras cuestiones como la compra de deuda o ayudar a la banca a liberarse de activos tóxicos. Ya hemos visto que muchas veces están detrás de ejecuciones hipotecarias, como ha denunciado en numerosas ocasiones la Plataforma de Afectados por la Hipoteca. Si pueden ser un elemento crucial en lo relativo al derecho a una vivienda digna, ahora puede tener un papel central en la Sanidad Pública. ¿Se les abrirán más puertas en el futuro?

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