De Las Llamas a Mataleñas: el modelo del PP en Santander convierte los espacios naturales en obras de hormigón
El Partido Popular se vio obligado por los vecinos de Cueto a reorientar su proyecto que implicaba la instalación de caravanas en un sendero natural de Mataleñas, financiado con fondos europeos y enmarcado en el concepto de «renaturalización».
Si bien finalmente renunció a las caravanas y las obras pudieran comenzar –el primer argumentario del PP veía esta situación como imposible–, eso no quiere decir que el equipo de Gobierno haya renunciado al asfalto y los coches en la zona: asociación vecinal y Consistorio mantienen conservaciones estos días, de las que ha trascendido el interés de Igual por meter tráfico rodado en el paseo que el vecindario quiere que sea peatonal.
Esa pretensión entronca directamente con el modelo de ciudad que abandera, según transmiten sus obras, el equipo de Gobierno para sus espacios verdes.
La evolución de espacios con zonas naturales a los llamados espacios duros (con más presencia de cemento o asfalto) es común en la remodelación de plazas o calles, como se evidencia en la reforma de la Plaza de Italia, en las obras realizadas en Gamazo con motivo del Mundial de Vela o incluso en los Jardines de Pereda tras la construcción del Centro Botín.
Pero llega al extremo en los espacios estrictamente naturales, en una dinámica que se repite desde hace décadas.
Uno de los ejemplos es el Parque de Las Llamas, que fue inaugurado en 2007 como el gran «pulmón verde» de la ciudad –en lo que se presentó como una primera fase de otras–. Desde sus comienzos fue objeto de críticas por parte de colectivos como ARCA (Asociación para la Defensa de los Recursos Naturales de Cantabria) o ADIC (Asociación para la Defensa de los Intereses de Cantabria), entre otros, que denunciaron su diseño rectilíneo y ornamental, alejado de la regeneración ecológica del humedal original, sobre todo con una excesiva presencia de partes asfaltadas o con infraestructuras alejadas de la naturalización de un gran parque.
Ya entonces se advirtió que la forma en que se había concebido implicaría unos altos costes de mantenimiento. La obra generó sobrecostes e impactó sobre el cauce de un arroyo, tal y como constató un expediente de la Confederación Hidrográfica del Norte.
Y si bien en la valoración positiva del impacto del parque está el incremento de la biodiversidad y la atracción de distintas especies, entre ellas pájaros, también lo es que finalmente los avisos sobre el mantenimiento se confirmaron.
SEO/BirdLife registra 150 especies de aves en el Parque de las Llamas
Así, dentro del problema general de mantenimiento de obras que tiene Santander —que ha provocado el cierre en pleno verano de la Duna de Zaera y que llega incluso al jardín vertical del edificio de La Fabrica de la Creación, el parque de Las Llamas lleva años acumulando roturas en caminos, puentes. etc…, hasta el punto de haber sido necesaria una inversión extraordinaria en mantenimiento.
Una década después, el Parque 2020, en la costa norte de Santander, repitió el patrón. Presentado como un homenaje a las víctimas de la COVID‑19, con la plantación de 144 árboles en un recorrido paisajístico, la obra destinó buena parte de su presupuesto a obra civil.
Y eso pese a que quien ejecutaba la obra era una empresa de jardinería, La Encina –al igual que Rucecan, la que hará las obras en Las Llamas, implicada en la trama del funcionario de Carreteras en el Gobierno de Cantabria–. La empresa se hizo con este contrato tras ser la única aspirante, en un proceso en el que se comportó como si supiera que lo era: frente a la tónica general en licitaciones en las que se da por descontado que habrá competencia, no hizo baja económica y sí que rebajó las exigencias técnicas técnicas en su oferta, aceptada al ser la única.
La obra, además fue paralizada temporalmente tras descubrirse que no contemplaba la existencia de un yacimiento arqueológico ya documentado en la zona.
En la actualidad, la polémica se traslada a Mataleñas. El proyecto denominado “naturalización y adecuación de aparcamientos en Mataleñas Golf” está financiado con fondos europeos del Plan de Sostenibilidad Turística, y ha sido presentado como una actuación verde. Sin embargo, los pliegos técnicos y el acta de la mesa de contratación revelan otro enfoque más basado en la obra civil, que viene denunciando la Comisión en Defensa de Mataleñas, con una impresionante respuesta en forma de firmas, asistencia a concentraciones e incluso cartas al director casi diarias en la prensa escrita.
El aparcamiento de Mataleñas profundiza en el modelo de asfaltado de la costa norte santanderina
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