RESUMEN La investigación de El Bocal aflora las dudas sobre la existencia y eficacia de “protocolos” de emergencias en la Policía Local
En las últimas semanas, EL FARADIO ha venido publicando distintas informaciones sobre los llamados “protocolos” de la Policía Local de Santander que el Ayuntamiento ha situado en el centro de su explicación sobre la tragedia de El Bocal, el derrumbe de una pasarela resto de la fracasada senda costera que causó la muerte a seis jóvenes y heridas a una séptima. La línea de defensa municipal ha ido orientándose progresivamente hacia una interpretación basada principalmente en un supuesto fallo individual y humano en la gestión concreta de los avisos recibidos en la Sala 092, en lugar de en un problema estructural y organizativo, y buena parte de esa tesis descansa sobre la existencia de unos protocolos que habrían sido incumplidos.
Este es un resumen de las principales informaciones publicadas hasta ahora partiendo de la instrucción judicial, que ha ido describiendo un funcionamiento distinto al trasladado inicialmente tras el derrumbe.
-DESCONOCIDOS POR LOS AGENTES
Uno de los elementos que más peso ha adquirido durante la instrucción es que numerosos agentes y mandos del Centro de Coordinación de Servicios afirmaron ante el juzgado que era la primera vez que veían aquellos documentos, mientras que los propios representantes de sus sindicatos profesionales los tuvieron que pedírselos al Ayuntamiento al desconocerlos por completo.
Las declaraciones procedían de alrededor de una veintena de policías con experiencia en la Sala 092. Algunos de ellos llegaron a definir el denominado Anexo I como “un listado de tipo de hechos que aparecen en el programa Oracle”.
-SIN FORMACIÓN PARA SU USO
La investigación incorporó además la ausencia de una formación estructurada específica sobre esos supuestos protocolos operativos.
Aunque inicialmente la Jefatura de la Policía Local sostuvo ante el juzgado que el personal recibía “formación específica” y “formación teórico-práctica”, posteriormente la propia Jefatura acabaría desdiciéndose y señalando que la única actividad formativa relacionada con el Plan Municipal de Emergencias había consistido en “una sesión informativa de unas dos horas de duración” en la última década. Llegó incluso a cuestionar que la Policía tuviera competencias en formación.
-DOCUMENTOS CONFUSOS
La naturaleza de la documentación remitida al juzgado reforzó todavía más las dudas sobre el carácter operativo real de aquellos protocolos. La documentación remitida incluía además manuales técnicos, anexos, materiales sin fecha visible ni membrete, documentación informática y textos actualizados o enviados con posterioridad al derrumbe. La propia jueza del caso no se quedó conforme y tuvo que pedir más documentación y declaraciones de mandos policiales como testigos.
-CON INDICACIONES MUY GENÉRICAS
La investigación también fue mostrando que el sistema funcionaba sobre una lógica muy genérica de “hechos” asociados a actuaciones posibles.
Uno de los ejemplos que aparecen en la causa corresponde a los supuestos de derrumbe o riesgo estructural, donde el sistema contemplaba actuaciones tan heterogéneas como avisar a Bomberos, ambulancias, Policía Local o incluso a la grúa municipal.
Estructuras similares aparecían además aplicadas a situaciones muy distintas entre sí, como atentados contra agentes, incidencias administrativas, conflictos vecinales, protección de datos o riesgos estructurales.
-UN MANUAL DE USO DE UN PROGRAMA INFORMÁTICO
Gran parte de los materiales aportados describían principalmente procesos relacionados con la introducción de datos, modificación de actuaciones, selección de categorías, validaciones administrativas, cierres de incidencias y manejo de pantallas del sistema informático. Es decir, los manuales remitidos explicaban de forma constante cómo operar dentro del programa ORACLE utilizado por la Sala 092.
La conexión entre ambos elementos quedó además reconocida expresamente por la propia Jefatura de la Policía Local en el informe remitido al juzgado el 23 de marzo de 2026. En ese documento se afirmaba que el “protocolo de actuación para la atención de avisos de ciudadanos” estaba vigente “con ocasión de la puesta en funcionamiento del programa de gestión de la Sala 092”. Es decir, el propio origen del supuesto protocolo operativo aparecía directamente vinculado a la implantación del software de gestión de incidencias.
-Y MENOS AUTOMATIZADO DE LO QUE SE VENDÍA
Además, tanto los manuales como las declaraciones de agentes fueron describiendo una operativa basada en intervenciones manuales continuas por parte de los operadores, distinta a la que había ‘vendido’ el Ayuntamiento y mandos policiales de que el sistema estaba muy automatizado e iba guiando a los agentes. Frente a eso, la propia documentación y la práctia diaria reposaba sobre las decisiones humanas, y a la hora de la verdad, la lentitud del sistema les lleva a rellenarlo a posteriori.
El modelo descrito en la documentación parecía construido sobre categorías genéricas de incidencias y listados de actuaciones posibles, más que sobre protocolos específicos y jerarquizados adaptados a cada tipo de emergencia.
-UNOS DOCUMENTOS QUE TARDARON EN APARECER
La tragedia de El Bocal se produjo el 3 de marzo de 2026, pero el núcleo principal de la documentación relativa a los llamados protocolos del 092 no llegó al juzgado hasta el 23 de marzo, veinte días después del derrumbe y once días después del requerimiento formal realizado por la jueza instructora.
Además, la documentación no apareció como un cuerpo único, cerrado y fácilmente identificable, sino a través de informes sucesivos, y eso pese a que el propio Ayuntamiento había anunciado desde los primeros días posteriores a la tragedia la creación de un órgano específico de coordinación y recopilación documental destinado precisamente a centralizar toda la información relacionada con el caso de El Bocal y canalizar la respuesta institucional ante la investigación judicial.
-Y QUE CONTRASTAN CON LOS PROTOCOLOS DEL 112
La comparación realizada durante la instrucción con la documentación operativa del 112 Cantabria amplian todavía más el contraste entre ambos sistemas.
Mientras la guía autonómica establece niveles de riesgo, organismos competentes, secuencias de actuación, movilización jerarquizada de recursos y coordinación entre servicios, la documentación municipal del 092 giraba fundamentalmente alrededor de categorías informáticas, asignación de hechos, validaciones y cierres administrativos de incidencias.
El 112 diferencia además entre emergencias con y sin riesgo, define procedimientos específicos según el tipo de incidente y fija órdenes concretos de actuación y movilización. Frente a ello, buena parte de los documentos aportados por el Ayuntamiento describían principalmente el funcionamiento interno del programa utilizado por los operadores de la Sala 092.
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