¿A la tercera va la vencida? Igual pide ahora perdón por el anterior contrato de basuras tras defender que “se estaba notando”
¿A la tercera va la vencida? La limpieza de Santander vuelve a empezar. La entrada de la UTE (unión temporal de empresas) Acciona-Oxital, esta misma madrugada, abre la tercera etapa del servicio de basuras en pocos años, después de la ruptura con ASCAN-GEASER, la adjudicación de emergencia a PreZero y el nuevo contrato de 253,8 millones de euros para los próximos diez años.
La alcaldesa de Santander, Gema Igual, ha afrontado el arranque del nuevo servicio entre mensajes de confianza y disculpas por las incidencias del primer día, para las que pidió paciencia mientras se mostraba «esperanzada» y «contenta».
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Unas disculpas que extendió al funcionamiento del anterior contrato, con la empresa Prezero, por cuyo trabajo ha pedido expresamente perdón en el arranque del nuevo, asegurando que bajo su gestión el servicio «no ha estado a la altura».
Ese nuevo mensaje contrasta con el que el propio Ayuntamiento transmitía en 2022, apenas tres meses después de la entrada de PreZero en sustitución de ASCAN-GEASER. Entonces, Igual defendía que la mejora “se está notando en la ciudad” y que el servicio se encontraba “a pleno rendimiento” en todas sus prestaciones, desde los barridos manuales y baldeos hasta la limpieza de playas, pintadas, sumideros, alcantarillado o recogida selectiva.
De hecho, la regidora elogió entonces que el trabajo de la empresa iba a contribuir a que “la limpieza y recogida viaria siga mejorando en la ciudad”, ensalzando a Prezero, que “con mucho esfuerzo se ha ido adaptando y ha ido mejorando las prestaciones”.
Pocos meses después, en junio de 2022, el Ayuntamiento de Santander y PreZero presentaron la campaña ‘Trabajamos para un futuro más limpio’. El objetivo, según trasladó entonces el Consistorio, era que Santander recuperase “los máximos estándares de calidad en el servicio de limpieza y recogida de residuos”. Igual apeló en esa comparecencia a la colaboración ciudadana para “lograr esos avances” y contribuir a que “la ciudad esté más limpia”.
Cuatro años después, el discurso municipal ha cambiado totalmente: la ciudad cuya limpieza defendía por el contrato de esa empresa ha estado, por lo visto, sucia o mal atendida como consecuencia del contrato –adjudicado por el Ayuntamiento– a una empresa de la que ahora reniega.
En el estreno del nuevo contrato, la alcaldesa celebró que “por fin tenemos un contrato de recogida de residuos y de limpieza viaria” y explicó que, durante los años de contrato de emergencia, “no había inversión y teníamos muy reducidas las actuaciones”. Algo, la situación de emergencia y todo lo que implica, que evidentemente sabía porque ese contrato fue adjudicado por el Ayuntamiento, que redactó las condiciones, pero a lo que nunca aludió cuando presentó el contrato de emergencia como la solución al enquistado problema de la limpieza en Santander.
La etapa de emergencia nació tras la resolución del contrato con ASCAN-GEASER, aprobada en octubre de 2021 por la Junta de Gobierno local después de años de quejas, desavenencias, incumplimientos y retrocesos en el servicio, que había sido adjudicado en dos ocasiones seguidas con recortes económicos.
Entonces, EL FARADIO publicó que el Ayuntamiento resolvía el contrato de las basuras sin tener cerrada la alternativa definitiva y que la adjudicación provisional y de emergencia se mantendría, dada la necesidad de prestar un servicio básico como el de la limpieza, hasta la convocatoria de un nuevo concurso, situación que se fue prolongando durante más años de lo que podría entrar en la definición de empergencia.
Ese nuevo concurso desembocó finalmente en el contrato con Acciona-Oxital, firmado en abril de 2026, en una alianza entre una de las grandes estatales y una empresa cántabra de referencia en el sector ambiental y de residuos y que logró desbancar de la competencia a una de las adjudicatarias recurrentes en la ciudad, la empresa de viales y asfaltados COPSESA.
El Ayuntamiento lo presentó como el “contrato más importante de la legislatura”, con un presupuesto total de 253.841.901 euros y una duración de diez años. Según la información municipal, el contrato debe abrir una etapa de “estabilidad contractual”, mejora de los estándares de calidad y mayor seguridad para la plantilla.
En detalle, el nuevo servicio contempla una implantación progresiva durante un año, la renovación integral de 3.621 contenedores, una inversión cercana a 19 millones de euros en medios materiales, 106 nuevos vehículos y 89 equipos auxiliares. La flota prevista combina vehículos de gas natural comprimido, eléctricos y equipos con combustibles renovables.
La alcaldesa señaló que la renovación de los más de 3.600 contenedores será “lo primero que se vea”, apelando para su total despliegue al plazo de un año, es decir, a lo largo del año electoral. Igual afirmó que empezaba “el primer día de ver cómo Santander cada vez está más limpio”. Otra vez.
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