¿María Blanchard era del FIS o del Santander Music?

El Reina Sofía y el Museo de Prado chocan (sutilmente) en torno a un grabado de la pintora cubista cántabra (En la foto, ilustrada por Fría Aguilar)
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Andan estos días los medios culturales nacionales con una polémica que ha llevado a los titulares a María Blanchard, que es algo más que el nombre de tu instituto o de esa calle de Cazoña cerca de donde quisieron poner una casa de apuestas.

Resulta que el Museo del Prado acaba de comprar un grabado de esta pintora cántabra.

Pues muy bien me parece, Oscar, me diréis.

Ya, pues al Reina Sofía no le parece igual de bien.

Sucede que hace años ambos museos se hicieron un «vamoh a llevarnos bien» y una Ley delimitó a qué debía de andar cada uno.

Simplificando mucho, el Prado pasó a ser el Museo de Goya y el Reina Sofía el de Picasso.

Dicho de otro modo, el Prado es un repaso a la historia de la pintura clásica y el Reina Sofía de la moderna y contemporánea.

¿Dónde se puso la linde? En el nacimiento de Picasso, 1881.

(No sabemos si Picasso estaría de acuerdo con que su figura fuera el límite a partir del cual medir la modernidad en el arte: al fin y al cabo, él siempre tuvo claro que después de Altamira comenzó «la decadencia del arte», de modo que tras pintarse los bisontes él y tantos otros iban, en realidad, tirando).

Ya sabéis cómo va todo esto de las lindes (preguntad en Ontón) y el caso es que el Prado, el de Goya, ha comprado un grabado que el Reina Sofía, el de Picasso, parece creer que como que les pega más.

Sí, amigos, se barrunta un Prado -Reina Sofía, Fight! en el Artist Fighter.

Fotografía de María Blanchard.

Por aquí parece estar la linde: María Blanchard nació en 1881, pero unos meses antes de Picasso. Su carné dice que es pre-picassiana, una clásica, vamos. Pero su biografía ofrece argumentos para pensar que en realidad nuestra María, a sus 140 añazos, era toda una moderna.

Nacida en Cabezón de la Sal, su formación pictórica estalló en París (como le pasaría casi un siglo después a Gloria Torner, la pintura de la bahía violeta. por cierto, Feliz Año Torner, durante todo el año habrá ocasión de ensalzar, en vida, su figura, en las actividades de Cultura comisariadas por Jesús Mazón), donde, y ahí está la modernidad, se entregó al cubismo, la corriente pictórica de Picasso que deconstruyó en formas geométricas un mundo de entreguerras bastante descompuesto de por sí, pero encima sin orden alguno.

Dicho de otro modo, y simplificando mogollón –porque se puede una cosa y la otra– María Blanchard encajaría más dándolo todo bailando a Fresh Santander que con monóculo en el FIS (Repetimos, estamos tirando de tópico para que nos entendáis, ya sabemos que tú que lees esto lo tienes controlado, pero lo mismo alguien de la oficina, yo que sé, Paco, no tanto).

Y algo tendrá el agua cuando la bendicen, porque, más allá de que una artista cántabra sea objeto de pugna entre dos museos de referencia estatales, de que por fin, le crezcan flores, su figura sigue inspirando todavía hoy a muchas creadoras.

María Blanchard ha cambiado el pincel por las partituras para casi componer una canción de La Mala Hierba, el proyecto con el que Gema Martínez y Nico Rodríguez rescatan el legado de la memoria de las mujeres enredadas.

Y también nos hemos podido asomar a ella en la mirada de Fría Aguilar, que nos ha dado su reflejo más melancólico (intuimos que no le gustará mucho esta forma de decirlo) al detenerse en cómo le marcó de por vida la deformidad con la que nació. La Fenómeno del Cubismo, podíamos decir (a ver si pilláis la referencia)

 

María Blanchard, la mujer sin flores

Por cierto, Fría tiene libro nuevo con ilustraciones e historias de hermanos y hermanas ilustres, un buen regalo para el cumpleaños del vuestro (Christian, no leas esto).

María Blanchard

De María Blanchard, una de nuestras Mujeres desde el Cantábrico de la historia Lorena San Miguel y de todo todo esto seguro que saben más la memoria y visión privilegiada de José Ramón Saiz Viadero, o la labor didáctica sobre tantas mujeres de la historia de las mujeres que hace María Toca en La Pajarera Magazine;

Y, evidentemente, Marta Mantecón, historiadora del arte experta en análisis en clave de género y Alberto Santamaría, profesor de Teoría en la Facultad de Bellas Artes de Salamanca, o el genio (de genial, no de mala uva, en eso ni nos metemos) María von Touceda, crítica cultural que desde aquí escribe para distintas publicaciones nacionales. Sobre mujeres, arte y Museo del Prado, podéis echarle un ojo al libro del periodista Peio Riaño.

Y como esto iba, en el fondo, de dar visibilidad, es buen momento para recordar la figura de Soledad Lorenzo, cántabra, galerista de arte de referencia a nivel nacional, o Leticia Ruiz, santanderina que venía de ser jefa de Pintura Española del Renacimiento en el Museo del Prado y elegida para estar al frente del Museo de Colecciones Reales que abrirá junto al Palacio Real de Madrid.

Si os han entrado ganas de más arte, siempre podéis echar un vistazo al MuVa, el Museo de Arte Virtual que lanzó, en plena pandemia, Paco Calatayud (Binary Box). una muestra de las posibilidades de la realidad virtual en la que se ha especializado este premiado joven con iniciativa.

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