Un año de la redada contra el amaño de licitaciones en las carreteras

El exjefe de Servicio guiaba a empresas como RUCECAN, LA ENCINA o API MOVILIDAD sobre las mejores formas para conseguir las adjudicaciones que dependían de él. A cambio recibió regalos o cantidades económicas que trató de camuflar con empresas interpuestas
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Hace un año, el funcionario Miguel Ángel Díez Barrio llamó por teléfono para comunicar que no acudiría a su puesto de trabajo, la jefatura de Servicio de Carreteras en el edificio de la Consejería de Obras Públicas, en la Rampa Sotileza. Difícilmente hubiera podido: estaba detenido. Quien sí acudió al inmueble que muchos cántabros conocen por ser donde ese tramitan las ayudas al alquiler o rehabilitaciones fue la Policía, que se llevó papeles y fiscalizó ordenadores. No fue el único lugar en el que estuvieron ese día: también procedieron a registros y detenciones en las sedes de varias empresas del sector: RUCECAN, LA ENCINA, API MOVILIDAD. Nos dio por emplear el término registro aunque era más apropiado otro, cuesta usar esa palabra porque se asocia a operaciones contra el narcotráfico o de otro estilo, pero fue lo que fue: una redada. 

El asunto generó un terremoto político que se llevó en primer lugar al consejero de Obras Públicas del momento, José Luis Gochicoa, pero que de algún modo contribuyó a abrir una espuerta contra un PRC hasta entonces en un estado de gracia, al atentar directamente contra una de las patas esenciales del legado que siempre esgrimía Revilla, las carreteras, que pasaron de ser vistas como servicio público a unas infraestructuras asfaltadas con la sombra de la corrupción.

Un año después, la instrucción judicial, compleja y con los pocos recursos que en estos casos tiene la Justicia, sigue abierta; no se conoce aún la auditoría encargada por el nuevo Gobierno del PP ni el destino de compañeros del funcionario que aparecían en las conversaciones; y las empresas de la red reciben contratos en administraciones como el Ayuntamiento de Santander (La Encina el Parque 2020, Rucecan la excavación de la Catedral, API el mantenimiento de túneles) pese a conocerse por las conversaciones del sumario que su papel no fue de meros receptores de adjudicaciones: sus peticiones expresas y el seguimiento de las instrucciones, así como los regalos en especie, dinero u otras vías les convirtieron en protagonistas.

Repasamos en enlaces, titulares y contexto parte del amplio seguimiento que hicimos en EL FARADIO del sumario de lo que se dio en llamar caso Suricats-Sésamo.  Un seguimiento realizado por un medio local, que no forma parte de una delegación ni tiene un gran grupo empresarial, con recursos humanos limitados, y que fue posible gracias a la complicidad y apoyo de los propios lectores, muchos de los cuales se convierten en el principal soporte económico de nuestro periódico y programa de radio con sus cuotas de 5 euros al mes.. Gracias a ellos fue esta cobertura, y otras que hacemos en materia de contratación pública, pero también de agenda cultural o reivindicativa en Cantabria. Puedes sumarte desde este enlace. 

LAS PRÁCTICAS

Básicamente,  como se puede consultar en las piezas de resumen en EL FARADIO y LA MAREA su papel era coordinar a las empresas entre sí en los procesos en los que la administración sacaba a concurso : les asesoraba sobre las ofertas económicas, los detalles de los pliegos o la posibilidad de realizar acuerdos entre sí. Les orientaba hasta donde bajar su oferta, les sugería presentarse o no, influía en la corrección de errores , les garantizaba el posterior sobrecoste, o les avisaba de detalles del pliego, y animaba a las propias empresas a hablarlo entre ellas, además de visitarlas y hablar con sus responsables con frecuencia y en un tono cordial, familiar y muy expresivo. Contratos menores, contratos de emergencia y división en lotes para favorecer el reparto eran algunas de las prácticas.

Guía para orientarse en la trama de Carreteras

 

Manual para influir en una adjudicación

Con todo, el sistema tenía cierta incertidumbre en el sentido de que muchas de esas prácticas sobre las que asesoraba el funcionario podían llevarlas a cabo empresas ajenas al acuerdo, a las habituales, como SENOR, embarcada en una «guerra fratricida» con RUCECAN.

Podía haber factores inesperados. O, directamente, no cumplirse los acuerdos, como reprochó una de las empresas, no habituales

En cualquier caso, no era el único que salía en las conversaciones: desde cargos intermedios de las empresas (jefes de obra, etc) a los que los propietarios les derivaban los detalles técnicos necesarios para maniobrar en la documentación de la licitación, hasta otros compañeros de la Consejería y de otras empresas públicas testigos de las conversaciones más explícitas y en las que demostraban estar al tanto.

Los investigadores y el jefe de Carreteras sitúan a otros técnicos en distintas fases de las adjudicaciones

EL NIVEL DE VIDA

A los investigadores les llamó la atención el nivel de vida del funcionario, tanto en ingresos (decenas de cuentas bancarias, viajes y una máquina de contar billetes en casa), procedentes de Suiza incluso,  como en la querencia por la gastronomía.

«Quiero que me traten bien»: Guía gastronómica de la trama de Carreteras

 

O los regalos que exigía a las empresas adjudicatarias, además de los servicios domésticos que estas le prestaban

El funcionario de Carreteras exigía regalos y recibía servicios domésticos a las empresas adjudicatarias

El funcionario tenía un vehículo que le pagaba API MOVLIDAD,

LAS FORMAS DE CAMUFLAR LOS PAGOS

Principalmente, a través de la familia: la mujer, Beatriz del Río, era empleada de La Encina, tras haberlo sido de Rucecan (por el régimen agrario) y administradora de una empresa de fotocopias pese a que su día a día entre El Corte Inglés y Marismas reflejara una vida más bien ociosa.

“Estoy más aburrida que la una”: El Corte Inglés, Marismas y amigas, la rutina de la mujer del funcionario mientras estaba contratada en La Encina

De la copistería también eran administradoras las dos hijas del matrimonio, pese a ser universitaria una de ellas en Madrid. Los ingresos de la copistería venían, en realidad, de las empresas adjudicatarias de obras en base a los informes del funcionario, sin que constara trabajo real.

Una empresa de Polanco con RUCECAN y API MOVILIDAD como clientes también emitía facturas a la fotocopiadora fantasma de la trama de Carreteras

La matrioska de los clientes de la copistería fantasma de la trama de Carreteras y su familia escondía a los hermanos Celis de RUCECAN

La copistería fantasma compró parte de una inmobiliaria de los dueños de RUCECAN como forma de justificar ingresos para el jefe de Carreteras y su familia

 

Y no era la única forma en la que entraban las hijas en el sistema de pagos al funcionario: una de ellas cobró por prácticas no hechas realmente en API.

Más, en los enlaces relacionados.

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